Combine correctamente los alimentos.

Trofología: En esta ciencia se basaron muchos hombres sabios como Sócrates, Platón, Pitágoras y sobretodo Hipócrates.

Es la ciencia que estudia la correcta combinación de los alimentos. En la naturaleza nunca hemos combinado los alimentos y las necesidades metabólicas de cada uno de estos son tan específicas que muchas veces se generan incompatibilidades en las preparaciones culinarias. En la tabla simplificada de combinación de alimentos vemos en verde las combinaciones compatibles y en rojo las que causan perjuicio al organismo.

Tabla de Combinación de Alimentos

Para utilizar esta tabla tengan en cuenta que los alimentos que no tienen una buena combinación hay que separarlos por lo menos 3 horas (eso si la comida anterior fue bien combinada, en caso contrario la digestión y salida del estómago puede durar mucho más tiempo). Las frutas tardan menos en salir del estómago, con una hora ya es suficiente. Por lo que deben consumirse, mínimo 1 hora antes de las comidas, y mínimo 3 horas después.

Hay alimentos que directamente deben erradicarse de la alimentación humana, como por ejemplo los lácteos no maternos, alimentos “fabricados”, refinados, dulces y golosinas, fiambres, cerdo y mariscos.

La tabla es de muy simple utilización: si quiero saber, por ejemplo si la carne combina con la verdura, me fijo en el grupo M de carnes, en la lista vertical y en el grupo G de verduras, en la parte superior, y en la intersección me da como resultado combinación buena.

Otro ejemplo: lentejas con arvejas. Es decir, grupo K con grupo K nos da el resultado de mala combinación.

Grupo O: todos los lácteos no maternos: leche, queso, yogur, manteca, etc. deben excluirse de la dieta.

A Frutas ácidas: pomelo, naranja, lima, tomates, ciruela, mandarina, kiwi, etc.

B Frutas semiácidas: duraznos*, damascos*, frutillas*, cerezas, ananá*, melón, sandía, mango, papaya, uva, pera, etc.

C Frutas neutras: manzanas

D Frutas desecadas: pasas de uva, dátiles, higos secos, orejones, etc.

E Frutos oleaginosos: aceitunas, almendras, avellanas, nueces, coco, maní*, sésamo, palta*, etc.

F Ajos, cebollas, apio, puerro, hinojo

G Verduras: acelga, espinaca, coliflor, lechuga, repollo*, brócoli, radicha, radicheta, escarola, berro, brotes de alfalfa, etc.

H Hortalizas, berenjena, alcaucil*, calabaza, zapallo*, pepino, rábano, zanahoria, remolacha, chauchas* (sin pepitas*), ají, etc.

I Feculentos: papas*, batatas, mandioca, banana*,

J Cereales: trigo, trigo morisco, arroz, cebada, centeno, maíz, avena y sus respectivas harinas integrales.

K Legumbres y brotes de legumbres: lentejas, garbanzos, porotos*, soja, arvejas*, habas, chauchas* (con pepitas*), etc.

L Huevos. (deben excluirse).

M Carnes, pollo, pavo, chivito, cordero, pescado, etc. (deben excluirse).

N Limón.

O Lácteos no humanos: leche, queso, yogur, manteca, etc. (deben excluirse).

P Lácteos maternos.

Nombres que tienen algunos de estos alimentos en otros lugares de habla hispana:

Alcaucil – alcachofa

Ananá – piña

Arvejas – guisantes

Bananas – plátanos

Chaucha – judía verde

Damascos – albaricoques

Duraznos – melocotón

Frutillas – fresas

Maní – cacahuate

Pepitas – semillas

Palta – aguacate

Papas – patatas

Porotos – alubias

Repollo – col

Zapallo – calabaza

Autor: Dr. Raul Flint

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Dulces: Frutas dulces (manzana*, papaya*, sandía**, melón**, banana, uva, pera, durazno, damasco, mango, chirimoya, cereza, caqui, higo, dátil, yaca, níspero, etc); zanahoria y remolacha; frutas deshidratadas (pasas de uva, de ciruela, etc); mieles vegetales (de arroz, de malta, de caña, de cebada, de maíz, etc); arropes (de chañar, de tuna, de higo, etc); siropes (de maple, miel de abeja (innecesariamente robada); azúcares.

* Son bastante neutras y no generan tanta incompatibilidad con otros grupos, por eso se toleran de postre.

** Se digieren en el duodeno, es decir que pasan de largo por el estómago (a los 20 minutos ya se puede ingerir otro alimento) Son una excepción y no combinan con nada, deben tomarse solos y con el estómago vacío.

*** Si no está bien madura se considera fécula.

Ácidos: Frutas ácidas (lima, pomelo, naranja, piña, ananá, kiwi, maracuyá, etc); limón; vinagre, tomate.

Verduras: Hojas verdes y hortalizas no feculentas.

Féculas: Harinas (panificados, pastas, galletitas, tartas pasteles, pizzas, etc); cereales integrales o refinados (trigo, avena, cebada, centeno, arroz, maíz, mijo, sorgo, trigo sarraceno y otros); raíces (mandioca, papa, batata; etc); hortalizas feculentas (zapallo, anco, etc), castañas (de castaño), maní, pistacho.

Proteínas: Hongos y levaduras (50% proteína); quínoa, amaranto, etc (40%); soja y derivados (30%), legumbres (porotos negros, alubia, payares, lentejas, garbanzos, aduki, mung, arvejas y otras), carnes (mutilaciones de cadáveres de animales, 15% a 20%), frutos secos (nuez, almendra, avellana; castaña de cajú, etc).

Grasas: Aceites vegetales, aceitunas, coco, castaña de pará, lino, chía, sésamo, girasol (y otras semillas), grasa de leche robada y tejido adiposo de cadáveres.

Nota: algunas clasificaciones son consideraciones de conveniencia a los efectos de evaluar la combinación, ya que la almendra por ejemplo tiene el doble de hidratos de carbono que de proteína y el maní tiene el triple de proteínas que de hidratos de carbono. En general es conveniente que no haya más de un “alimento concentrado” por comida. Incluí productos obtenidos por la explotación animal sólo a los efectos de análisis de la alimentación vulgar. Los lácteos constituyen un veneno para la salud y combinan pésimamente con todos los grupos de alimentos, con la salvedad que las hojas verdes ayudan a hacer frente a sus efectos, por lo que si aún se consumen es deseable combinarlos con éstas.

¿Cual es la causa de la mala combinación? Veamos…

Proteína con fécula: La fécula inicia su digestión en la boca con la enzima ptialina que es segregada con la saliva, es una enzima alcalina. La Proteína se digiere en el estómago mediante Pepsina que es segregada junto con el ácido clorhídrico y es una enzima ácida. Al ingerir ambos alimentos juntos, por ejemplo en pizza, milanesa, pancho, hamburguesa, sándwich de jamón y/o queso, carne con papas, fideos con estofado y un gran etcétera, se neutralizan el pH y ninguna de las enzimas puede actuar. Provocando putrefacción de la proteína y fermentación de la fécula. Eso traba la digestión en el estómago; el alimento permanece produciendo toxinas hasta por 12 horas o más, desgastando energía en el intento fallido del organismo por digerir la mezcla imposible.

Proteína con Proteína: Distintos tipos de proteína requieren distintos tipos de digestión, la mezcla es incompatible y provoca putrefacción de ambos alimentos.

Proteína con ácido: La pepsina se secreta en presencia de ácido clorhídrico, la detección de otro ácido en la boca inhibe la secreción de ácido clorhídrico en el estómago, provocando putrefacción de la proteína y fermentación del alimento ácido que encuentra trabada su digestión.

Proteína con dulces: La presencia de azúcar de cualquier tipo o fruta en la boca inhibe la secreción de ácido clorhídrico y de pepsina, ya que las frutas no lo requieren y son de rápida digestión. El resultado es putrefacción de la proteína y fermentación de la fruta o alimento endulzado.

Proteína con grasa: Las grasas se digieren en el intestino con la bilis secretada por el hígado; en presencia de grasa se inhibe la secreción de ácido clorhídrico y pepsina con la consiguiente putrefacción.

Féculas con féculas: La digestión de diferentes tipos de féculas requiere diferentes procesos específicos, con la mezcla se consigue fermentación de ambas.

F: LogicaEcologica

¿Estas muy ocupado?

Hace unos días me encontré con una buena amiga. Me detuve para preguntarle qué tal le iba y saber cómo estaba su familia. Puso los ojos en blanco, miró hacia arriba y en voz baja suspiró: “Estoy muy ocupada… muy ocupada… demasiadas cosas ahora mismo.”

Poco después, le pregunté a otro amigo y le pregunté qué tal estaba. De nuevo, con el mismo tono, la misma respuesta: “Estoy muy ocupado, tengo mucho que hacer.”

Se le notaba cansado, incluso exhausto.

Y no sólo nos pasa a los adultos. Cuando nos mudamos hace diez años, estábamos emocionados por cambiarnos a una ciudad con buenos colegios. Encontramos un buen vecindario con mucha diversidad de gente y muchas familias. Todo estaba bien.

Después de instalarnos, visitamos a uno de nuestros amables vecinos y les preguntamos si nuestras hijas podrían conocerse y jugar juntas. La madre, una persona realmente encantadora, cogió su teléfono y empezó a mirar la agenda. Pasó un rato deslizando la pantalla y al final dijo: “Tiene un hueco de 45 minutos en las próximas dos semanas. El resto del tiempo tiene gimnasia, piano y clases de canto. Está muy ocupada.”

Los hábitos destructivos empiezan pronto, muy pronto.

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¿Cómo hemos terminado viviendo así? ¿Por qué nos hacemos esto a nosotros mismos? ¿Por qué se lo hacemos a nuestros hijos? ¿Cuándo se nos olvidó que somos “seres” humanos y no “haceres” humanos?

¿Qué pasó con el mundo en el que los niños se ensuciaban con barro, lo ponían todo perdido y a veces se aburrían? ¿Tenemos que quererlos tanto como para sobrecargarlos de tareas y hacerles sentir tan estresados como nosotros?

¿Qué pasó con el mundo en el que podíamos sentarnos con la gente que más queremos y tener largas conversaciones sobre nosotros mismos, sin prisa por terminar?

¿Cómo hemos creado un mundo en el que tenemos más y más cosas que hacer con menos tiempo libre (en general), menos tiempo para reflexionar, menos tiempo para simplemente… ser?

Sócrates dijo: “Una vida sin examen, no merece ser vivida.”

¿Cómo se supone que podemos vivir, reflexionar, ser o convertirnos en humanos completos si estamos constantemente ocupados?
Esta enfermedad de estar “ocupado” es intrínsecamente destructiva para nuestra salud y bienestar. Debilita la capacidad de concentrarnos completamente en quienes más queremos y nos separa de convertirnos en el tipo de sociedad que tan desesperadamente clamamos.

Desde los años 50 hemos tenido tantas innovaciones tecnológicas que nos prometimos hacer nuestras vidas más fáciles, más rápidas, más sencillas. Aun así, hoy no tenemos más tiempo disponible que hace algunas décadas.

Para algunos de nosotros, “los privilegiados”, las líneas entre el trabajo y la vida personal desaparecen. Siempre estamos con algún aparato. Todo el tiempo.

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Tener un smartphone o un ordenador portátil significa que deja de existir la división entre la oficina y nuestra casa. Cuando los niños se van a la cama, nosotros nos conectamos.

Una de mis rutinas diarias es revisar una avalancha de correos. Me suelo referir a esto como “mi yihad contra el correo”. Estoy constantemente enterrado bajo cientos y cientos de correos, y no tengo ni la más remota idea de cómo detenerlo. He intentado diferentes técnicas: respondiendo sólo por las mañanas, no respondiendo los fines de semana, diciéndole a la gente que nos comuniquemos cara a cara… Pero siguen llegando, en cantidades ingentes: correos personales, correos del trabajo, incluso híbridos. Y la gente espera una respuesta a esos correos. Ahora, resulta que quien está demasiado ocupado soy yo.

La realidad es muy diferente para otros. Para algunos, tener dos trabajos en sectores mal pagados es la única forma de mantener una familia a flote. El veinte por ciento de los niños de EE.UU. viven en la pobreza y muchos de sus padres trabajan por salarios mínimos para poner un techo sobre sus cabezas y algo de comida en la mesa. También están muy ocupados.

Los viejos modelos (incluyendo el del núcleo familiar sólo con un padre trabajando, si es que tal cosa alguna vez existió) ha pasado de largo para muchos de nosotros. Sabemos que existe una mayoría de familias en las que la unidad familiar está separada o con ambos padres trabajando. Y no funciona.

No tiene que ser así.

En muchas culturas musulmanas, cuando quieres preguntarle a alguien qué tal le va, dices: en árabe, ¿Kayf haal-ik? o, en persa, ¿Haal-e shomaa chetoreh? ¿Cómo está tu haal?

¿Qué es ese haal por el que preguntas? Es una palabra para preguntar por el estado transitorio del corazón de uno. En realidad preguntamos “¿Cómo está tu corazón en este momento exacto, en este mismo suspiro? Cuando nosotros preguntamos “¿Qué tal estás?”, esto es exactamente lo que queremos saber de la otra persona.

No pregunto cuantas cosas tienes por hacer, no pregunto cuantos correos tienes pendientes de leer. Quiero saber cómo estás en este preciso momento. Cuéntame. Dime que tu corazón está contento, dime que tu corazón está dolorido, que está triste y que necesita contacto humano. Examina tu propio corazón, explora tu alma y después cuéntame algo sobre ambos.

Dime que recuerdas que sigues siendo un ser humano, no sólo un “hacer” humano. Dime que eres algo más que una máquina completando tareas. Ten esa charla, ese contacto. Ten una conversación sanadora, aquí y ahora.

Pon tu mano en mi hombro, mírame a los ojos y conecta conmigo por un segundo. Cuéntame algo sobre tu corazón y despierta al mío. Ayúdame a recordar que yo también soy un ser humano pleno que necesita contacto con otros humanos.

Enseño en una universidad en la que hay muchos estudiantes orgullosos de si mismos con el estilo de vida “estudiar mucho, desfasar mucho”. Esto probablemente podría ser un reflejo de buena parte de nuestro estilo de vida.

No tengo soluciones mágicas. Lo único que sé es que estamos perdiendo la capacidad de vivir una vida plena.

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Necesitamos una relación diferente con el trabajo y la tecnología. Sabemos lo que queremos: una vida con significado, sentido de humanidad y una existencia justa. No es sólo tener cosas. Queremos ser completamente humanos.

W. B. Yeats escribió una vez:
“Se necesita más coraje para escudriñar los rincones oscuros de tu propia alma que para luchar en un campo de batalla.”

¿Cómo se supone que vamos a examinar los rincones oscuros de nuestra alma si no tenemos tiempo? ¿Cómo podremos vivir una vida sujeta a examen?
Siempre soy prisionero de la esperanza, pero me pregunto si estamos dispuestos a reflexionar sobre cómo hacerlo y sobre cómo vivir de otra manera. De alguna forma, necesitamos un modelo diferente de reorganización individual, social, familiar y humanitario.

Quiero que mis hijos se ensucien, que lo ensucien todo y que incluso se aburran. Quiero que tengamos un tipo de existencia en el que podamos detenernos por un momento, mirar a otras personas a los ojos, tocarnos y preguntarnos mutuamente ¿cómo está tu corazón?. Me estoy tomando tiempo para reflexionar sobre mi propia existencia; estoy lo suficientemente en contacto con mi propio corazón y alma para saber cómo me siento y para saber cómo expresarlo.

¿Cómo está tu corazón hoy?

Déjame insistir en un tipo de conexión humano-a-humano en la que cuando uno de nosotros responda “Estoy muy ocupado”, podamos responder “Lo sé. Todos lo estamos. Pero quiero saber cómo está tu corazón.”

Educa a los niños a manejar sus emociones

Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo, sus órganos, sus huesos, sus funciones, sus sitios, pero nunca supimos de qué estaba hecha el alma

Mario Benedetti

Educar la inteligencia emocional de nuestros niños es una tarea necesaria y esencial para que crezcan sanos y fuertes. Si bien la educación emocional debe trabajarse durante toda la vida, lo cierto es que en la infancia debemos fortalecerla especialmente, ya que esto favorecerá la adquisición y el desarrollo del resto de aprendizajes vitales.

Así, el objetivo principal es conseguir que nuestros niños sientan placer al sentir y demostrar sus propias emociones. A su vez, lograremos cimentar la base de una actitud empática que desarrolle el resto de valores y la identidad emocional.

En la imagen siguiente, elaborada por la Escuela de Superpadres, os acercamos algunos consejos que os pueden ser de ayuda para gestionar las emociones de manera positiva.

Educandoemociones

Para realizar esta labor, una manera sencilla, directa y cercana de educar en emociones es a través de los cuentos. Las historietas, los dibujos y los vídeos pretenden facilitar un diálogo que nuestros niños y niñas pueden comprender muy bien.

Además, ya que un cuento es una forma más de juego, la interacción con ellos educando en valores y emociones es mucho más cómoda para el adulto, ya que el peso de la actuación recae en el atractivo guión que el relato tiene para el niño.

Así, a continuación os exponemos una pequeña de recopilación de videocuentos que nos ayudarán a trabajar las emociones con nuestros niños:

De 0 a 6 años

1. El pez arcoiris.

Arcoiris es un pez muy hermoso, el más hermoso del océano. Sin embargo, se siente muy solo y muy triste. ¿Por qué los demás no quieren jugar con él? Con este cuento enseñaremos el valor de la humildad y la importancia de compartir.

 2. Cuando estoy enfadado.

Los niños necesitan comprender que el enfado no es malo en sí mismo, sino que lo malo es hacer daño a los demás con su enfado. Por eso, con este bonito cuento de Beatriz Moreno, enseñaremos a nuestros niños a gestionar su enfado. 

3. Paula y su pelo multicolor

Con este bonito cuento de Carmen Parets podremos trabajar la gestión de emociones como la alegría, la tristeza, el miedo o el enfado. Además, aquí tenemos posibilidad de acceder a actividades adicionales  gratuitas para trabajar con nuestros niños. Encuéntralas en su página de Facebook: Paulaysupelomulticolor.

De 6 a 12 años.

4. Un beso antes de desayunar.

Con este cuento enseñaremos a nuestros niños el valor de los buenos sentimientos, de la ternura, de las buenas acciones y del cariño.

5. La flor más grande del mundo.

Este relato de José Saramago nos ayuda a trabaja los conceptos de Solidaridad y de Belleza. En un mundo en el que prevalece el egoísmo, la falta de solidaridad y de amor a la vida, este cuento destaca valores esenciales que se consiguen invitando al niño a viajar en su interior, dándole un sentido a su vida y ofreciéndole la posibilidad de reencontrarse a sí mismo en su infancia.

6. El monstruo de los colores.

Ayúdales a conocer sus emociones con este es el vídeo del cuento “El monstruo de colores” de Anna Llenas.

De 12 a 18 años

7. Palabras en el aire.

El cuento palabras en el aire Sylvain Vincendeau nos ayuda a educar el valor de aceptar y expresar nuestros sentimientos y emociones.

8. ¿Qué somos capaces de hacer por amor?

Este corto fue ganador de un Óscar en 2009. Con él podremos trabajar el amor y la incondicionalidad, valores y emociones que es importante cultivar.

Fuente: LaMenteEsMaravillosa

Aceite del árbol del té

El árbol de té llamado Melaleuca alternifolia es nativo de Australia y usado por los indígenas locales (aborígenes) ha sido durante mucho tiempo un remedio casero de uso popular.

aceite de árbol de té

Los primeros registros se encuentran en el botánico Dr. Joseph Banks, que llegó con los exploradores británicos, James Cook en 1770 a Australia. Vio cómo los aborígenes utilizaron una decocción de hojas del árbol de té para curar diversos problemas de la piel y tratar las heridas.

Tras un periodo de olvido de este aceite y sus propiedades, en 1925, el aceite esencial de árbol de té se destiló y su beneficios antisépticos, bactericidas y fungicidas se demostraron científicamente. Hoy el aceite del árbol del té está experimentando un renacimiento real, y no pocos aseveran sus diversos efectos, sobre todo a nivel emocional.

Ingredientes principales del aceite de árbol de té

El árbol de té es de los aceites esenciales más populares. En la destilación al vapor de las hojas y ramas se gana un aceite fragante y fresco: conocido como el aceite de árbol de té.

Puro aceite de árbol de té tiene un claro color amarillo claro y un olor fresco y también picante. Sin embargo, el juicio subjetivo es diferente – para la nariz sensible huele bastante desagradable. Los dos compuestos principales a los que debe sus propiedades medicinales, son el terpineno y cineol.

El aceite de árbol de té es relativamente caro en la producción, que es crucial para la eficacia del aceite esencial, sólo el aceite real otorga los efectos deseados. Por lo que sólo debes comprar productos ecológicamente racionales, otros aceites son a menudo inferiores calidad.

Aplicación y efecto del aceite del árbol del té

usos del aceite de árbol de té

El aceite del árbol del té tiene propiedades anti-inflamatorias y que ayudan con la cicatrización de heridas. Por lo tanto, el aceite de árbol de té es beneficioso las tratar los problemas inflamatorios de la piel, especialmente contra las espinillas del acné o verrugas. También resulta ser un buen agente para contrarrestar los hongos en los pies y en las uñas. También hay un buen efecto sobre los resfriados.

Para las llagas en la boca y las espinillas

Los enjuagues bucales con este aceite ayudan a revertir la inflamación de las encías o al realizar gárgaras ayuda a desinflamar la garganta.

La ventaja de usar el aceite de árbol de té es que resulta muy suave en la aplicación sobre el tejido, como por ejemplo cuando se aplica para las espinillas. En algunos casos, puede causar reacciones alérgicas. Lo mejor es hacer una prueba en la piel antes de aplicar el aceite, para comprobar si se puede tolerar. Debes evitar el contacto con los ojos y membranas mucosas (igual que con todos los aceites esenciales)

Efecto psicológico de aceite de árbol de té

El aceite de árbol de té tiene un efecto psicológico fuerte y esto es muy interesante. Los ingredientes son muy parecidos a los efectos que causa la planta de mejorana. Las propiedades del aceite ayudan a mejorar la ansiedad y estimula la confianza en sí mismo. Los compuestos organices del árbol de té como el monoterpenos, al igual que ocurre en los aceites de pino, ayudan a mejorar el nivel emocional de la persona. Le dan fuerza y determinación, también puede ser útil para aportar claridad mental.

El aceite de árbol de té puede ayudar a tratar la apatía, letargo y la fatiga. Las personas especialmente sensibles, superaron el estrés y la ansiedad en el estómago rápidamente con el uso de este aceite esencial.

Uso de aceite de árbol de té en la piel y el cabello

  1. Espinillas y acné: Untar el aceite de árbol de té con un hisopo de algodón varias veces al día, y aplícalo puro en sobre la zona afectada.
  2. Masaje: Mezclar unas gotas de aceite de árbol de té con aceite vegetal puro (tales como aceite de aguacate, aceite de almendras, aceite de germen de trigo o aceite de jojoba) y dar masajes con ellos.
  3. Impurezas en la piel: Agrega 10 gotas en el agua para el baño y esto ayudará a eliminar las impurezas.
  4. Picaduras de insectos: Aplicar 1 o 2 gotas del aceite puro sobre la picadura de un insecto.
  5. Cosméticos: Dependiendo de tus necesidades, añadir unas gotas de aceite de árbol de té a tu crema o loción.
  6. Cuero cabelludo: Para la caspa, picazón o la piel irritada: Inluir unas 5 a 7 gotas en el champú y lava tu cabello con esta mezcla.
  7. Limpieza facial – Este aceite esencial es ideal para tratar las manchas en la piel: Aplicar unas gotas en un algodón húmedo y limpia la cara con él. Mantén los ojos cerrados mientras lo aplicas.
  8. Pies: Para tratar los pies cansados, doloridos o incluso el mal olor corporal: Unas pocas gotas entre los dedos frotan puro y tomar baños de pies

Usos del aceite para la boca y garganta

  1. Encías: Emplear unas 3 a 5 gotas en un vaso de agua: Hacer gárgaras con esta mezcla, es efectivo para descongestionar la nariz y prevenir infecciones en las encías.
  2. Eliminar el sarro: Agregar 1 gota en la pasta de dientes sobre el cepillo de dientes, el aceite es efectivo para eliminar el sarro de los dientes.
  3. Caries: 1 gota en la pasta de dientes y evitarás la aparición de las bacterias que causan caries.

 

Fuente: LaVidaLucida