El impacto de las frecuencias vibratorias en nuestro ADN

“En el Principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.” El prólogo del evangelio de Juan es, como nos dice Wikipedia, “corto y preciso y aun así ha sido uno de los textos más difíciles de traducir y explicar del Nuevo Testamento, y uno de los que ha traído las más acaloradas discusiones y estudios.” Más interesante aún es por lo tanto que también la milenaria tradición yoguica habla del sonido, de la vibración, como el origen de TODO.

 La ciencia moderna, hoy en día, llega a conclusiones similares. También la teoría de las cuerdas presentada aqui se basa en este hecho.

La palabra cymatica viene del griego y significa onda. Es la ciencia que estudia la vibración del sonido hecho visible. La cymascopia nos posibilita por ejemplo mostrar la forma de la vibración de las notas del piano.

Las figuras de Chladni 

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 Las primeras evidencias científicas de que la vibración de sonidos moldea el mundo material provienen del físico y músico Ernst Chladni en 1787. En su libro aparecido en alemán “Entdeckungen ueber die Theorie des Klanges” – Descubrimientos sobre la teoría del sonido, Chladni revela las figuras geométricas de arena creadas en una placa de hierro haciéndola vibrar con un arco de violín.

Figuras de Chladni: Lo que podemos ver en esta imagen son principalmente dos cosas: áreas que están vibrando y áreas que no están vibrando. Cuando una placa plana de material elástico vibra, la placa no solo vibra como unidad sino que también por partes. Los límites entre estas partes de diferente vibración son llamados “node lines” y no vibran. Es ahí donde se acumula la arena. En el caso de líquidos es justamente al revés. Se acumula solamente en las partes que vibran. 

Vibración y sonido

La definición cymatica para este campo de investigación recién tiene su origen en 1967 con la publicación del médico, artista e investigador suizo Hans Jenny:”Kymatik – Wellen und Schwingungen mit ihrer Struktur und Dynamik” – La estructura y dinámica de ondas y vibraciones.  Con la invención del tonoscopio no solo pudo rehacer las figuras de Chladni sino también definir las frecuencias exactas para cada forma geométrica. Además descubrió que cambiando la frecuencia o la amplitud del sonido, las formas geométricas cambian. Con frecuencias más altas el patrón se vuelve más complejo e incrementando la amplitud los movimientos de la materia encima de la placa se vuelve más rápida y turbulenta. 

Un descubrimiento particularmente interesante para nosotros es que el sonido de los idiomas hebreo y sanskrito crea los símbolos utilizados en la escritura de estos idiomas, mientras que en los idiomas modernos esto no es el caso. Quizas sea por eso que estos idiomas como pocos otros en este mundo, son considerados sagrados y el canto de sus mantras sanador. 

Las frecuencias Solfeggio

Lo mismo es dicho sobre los sonidos del solfeggio conocido en los cantos gregorianos. La palabra italiana solfeggio proviene de las notas sol y fa. Tiene su origen en el siglo 11 y fue el monje Guido de Arezzo quién creó esta escala musical a una frecuencia muy especial como un ejercicio de canto. El redescubrimiento del solfeggio se debe a que la ciencia pudo comprobar el efecto sanador de la frecuencia de 528 Hz en nuestra ADN. 

El impacto de vibraciones en nuestra ADN

 

En 1998 Dr. Glen Rein del Laboratorio de Biología Cuántica en Nueva York condujo experimentos con ADN in vitro y pudo determinar que los tubos con ADN bajo la influencia de la frecuencia de 528 Hz absorbían más luz. Específicamente, los resultados después de una hora de cantos gregorianos fueron un incremento de absorción de luz en un 5,0% y de un 9,1% en dos experimentos separados. 

Cantos en Sanskrito causaron un incremento en 8,2% y 5,8% en dos experimentos separados. Musica Rock causo una diminución de un 1,8% en la absorpción de luz por la ADN. Claro está que estos experimentos científicos aún no son una prueba final en un sentido rígidamente científico, pero la evidencia se está condensando y las experiencias personales hablan por si.

Las emociones impactan nuestro ADN

El experimento que es descrito a continuación nos muestra el impacto de nuestras emociones e intenciones en nuestra ADN. Para entender su relevancia debemos recordar que la ADN suministra la información necesaria para que nuestras células puedan reproducirse, y también es responsable de determinar la apariencia de una persona. El ADN a menudo contiene códigos de enfermedades que son genéticas, heredadas de padres a hijos.

A través de la vibración que producen nuestras emociones en nuestro cuerpo (amor= alta frecuencia, casi volamos, y miedo= baja frecuencia, casi congelamos) podemos cambiar nuestra realidad.

Específicamente, HeartMath decidió enfocar sus investigaciones en el órgano de nuestro cuerpo, en donde parecen originarse nuestras emociones y sentimientos: el corazón humano. El innovador trabajo de estos investigadores ha sido extensivamente publicado en periódicos de prestigio y citado en ensayos científicos. Uno de los descubrimientos más significativos reportados por HeartMath es la documentación del campo de energía en forma de círculo, que rodea el corazón y se extiende más allá del cuerpo. Este campo de energía electromagnética existe en una configuración llamada toms y tiene un diámetro de entre 1.52 y 2.50 metros 

En 1991, se formó una organización llamada el Institute of HeartMath con el propósito específico de explorar el poder que tienen los sentimientos humanos sobre el cuerpo, y el papel que esas emociones representan en nuestro mundo. El Institute of HeartMath fue fundado como una organización investigadora sin ánimo de lucro “para ofrecer un rango de servicios, productos y tecnologías únicos en su género, con el fin de mejorar el desempeño, la productividad, la salud y el bienestar, reduciendo dramáticamente el estrés.”  

Conociendo este campo de energía, los investigadores de HeartMath se preguntaron si podía haber otro tipo de energía, que todavía no hubiese sido descubierta, que conllevara en su interior este campo conocido. Para poner a prueba su teoría, los investigadores decidieron probar los efectos de las emociones humanas en el ADN, la esencia de la vida misma.

Los experimentos fueron conducidos entre 1992 y 1995, y comenzaron por aislar el ADN humano en un vaso de precipitados en cristal y, luego, exponerlo a una poderosa forma de sentimientos conocida como emoción coherente. De acuerdo con Glen Rein y Rollin McCraty, los principales científicos, este estado fisiológico puede ser creado intencionalmente “usando técnicas de autogestión mental y emocional especialmente diseñadas, las cuales involucran: aquietar la mente voluntariamente, tornar la atención hacia el área del corazón y enfocarse en emociones positivas.” 

Realizaron una serie de pruebas que involucraban hasta cinco personas entrenadas en la aplicación de la emoción coherente. Usando técnicas especiales que analizan el ADN de forma química y visual, los investigadores podían detectar cualquier cambio que ocurriera. Los resultados eran innegables y las implicaciones eran inequívocas. El punto fundamental: ¡la emoción humana cambiaba la forma del ADN! Sin tocarlo físicamente o hacer nada distinto a crear sentimientos precisos en sus cuerpos, los participantes fueron capaces de influir sobre las moléculas de ADN contenidas en el vaso de precipitados. En el primer experimento, que involucraba solamente una persona, los efectos fueron producidos por una combinación de “intención directa, amor incondicional y representaciones visuales específicas de la molécula del ADN.” En palabras de uno de los investigadores: “Estos experimentos revelan que intenciones distintas producen efectos distintos en la molécula del ADN, haciendo que se enrolle o se desenrolle.” Claramente, las implicaciones van más allá de lo que teoría científica tradicional hubiera permitido hasta ahora. Hemos sido condicionados a creer que el estado del ADN en nuestro cuerpo es un hecho determinado. Los conceptos contemporáneos sugieren que es una cantidad fija, cuando nacemos “recibimos lo que nos toca recibir”, y con la excepción de drogas, químicos y campos eléctricos, nuestro ADN no cambia como respuesta a nada que podamos hacer en nuestras vidas. Pero este experimento nos demuestra que nada puede estar más lejos de la verdad.

 Fuente: FrecuenciaHumana

Las 4 piedras que nos impiden ser felices

Una encuesta realizada recientemente por Harris revelaba que sólo el 33% de los americanos son muy felices, dato que ha incitado a Gregory L. Jantz a reflexionar sobre el asunto. Jantz es el fundador del Center for Counseling and Health Resources de Washington y ha publicado un artículo en Psychology Today exponiendo qué es aquello que nos aleja de la felicidad y el bienestar en nuestra vida cotidiana. Según él, son cuatro las principales trabas que se interponen entre nosotros y la felicidad.

1. Las expectativas insatisfechas

A veces somos conscientes de ello y otras veces no, pero todos nosotros –explica Jantz– tenemos una serie de expectativas de cara a nuestra vida y a nuestro futuro. También las tenemos de cara a los demás: cómo deben actuar, cómo deben tratarnos. Algunas de esas expectativas se satisfacen a lo largo que pasan los años, pero otras no.

Debemos mantener un equilibrio sano entre tener ilusión y esperar cosas de los demás

Tenerlas es una importante parte de la vida que ayuda a mantener nuestras relaciones y a que tengamos ilusión por el porvenir. Las expectativas, y las ganas de satisfacerlas, nos hacen ser exigentes con nosotros mismos y con los demás, y contribuye a que nuestras relaciones personales sean saludables.

No obstante, no debemos condicionar nuestra felicidad a esas expectativas. Muchas de ellas son ajenas a nuestro control, de modo que volcar en ellas nuestra satisfacción personal puede resultar muy frustrante. Así, debemos mantener un equilibrio sano entre tener ilusión y esperar cosas de los demás, sin que el incumplimiento de esas ilusiones suponga una total desazón para nosotros.

2. Llevar la cuenta

No tiene sentido aferrarse a un rencor o a un recuerdo negativo cuando las cuentas ya se han saldado y ya nos han pedido perdón. No se trata de compararse continuamente con los demás y llevar la cuenta de lo que nos han hecho o nos han dejado de hacer.

Para librarnos de los rencores, que nos hacen profundamente infelices, debemos centrarnos en otros pensamientos más positivos y más sanos. Jantz propone los siguientes:

  • Las acciones de la persona que nos ha ofendido no eran una cosa personal, en realidad su actuación es fruto de sus propios dolores e inseguridades.
  • Cada cual actúa del mejor modo posible según su situación y sus circunstancias vitales.
  • No vale la pena seguir regodeándose.
  • A parte de lo que no me gusta de ella, ¿qué hay en esta persona que admiro y aprecio?

Es verdad que en un principio estos comentarios nos parecerán forzados y no tendrán nada que ver con los sentimientos reales que tenemos de cara a la persona que nos ha decepcionado. Por eso es importante poner una atención consciente en ellos: sólo el hecho de querer pensar bien y no mal es un paso fundamental que nos aproxima al perdón sin rencores.

3. El estrés

Solemos percibir que la presión a la que estamos sometidos en nuestro día a día proviene de una fuente externa. Tanto en casa como en el trabajo nos hacemos responsables de las expectativas emocionales y físicas de los demás. Sin embargo, en muchísimos casos el estrés que sentimos está más bien relacionado con las expectativas que nosotros mismos tenemos sobre nuestra persona.

Provenga de donde provenga, el manejo del estrés es fundamental para nuestra salud emocional y física. Jantz da algunos consejos para combatirlo:

  • La meditación: pasa algunos minutos al día concentrándote en la respiración, haciéndote consciente de tu cuerpo y entrando en un estado de tranquilidad mental.
  • El ejercicio: 30 minutos diarios de ejercicio físico, yoga o cualquier otra actividad que implique un movimiento corporal tiene efectos positivos en la salud y en nuestro estado de ánimo.
  • El aire libre: es necesario pasar tiempo fuera, ya que se ha probado que la naturaleza aleja de nosotros el estrés.

4. Las relaciones no resueltas

Muchas veces las situaciones anteriormente citadas están ligadas a una relación inconclusa o no resuelta. La ira y el enfado hacia alguien es un inhibidor fortísimo de la felicidad.

Aunque la relación ya haya concluido, si alguien nos ha hecho daño en el pasado debemos haber cerrado ese capítulo mentalmente, porque si no tal vez no estaremos actuando según nuestros propios deseos, sino contra o para algo. Debemos examinar detenidamente nuestra situación emocional y resolver todos aquellos conflictos que queden pendientes. Empezar de cero es una manera saludable de afrontar el día.

Actitud para ser felices

Cómo llegar a ser más felices, cuáles son las claves de la felicidad y qué actitudes debemos tener para tener una vida plagada de bienestar y alegría son algunas de las cosas que la psicología y la ciencia están intentando desgranar, con el fin de que el ser humano sea más feliz.

¿Es realmente tan sencillo? ¿Se trata de una cuestión de carácter, genética, personalidad o actitud ante la vida? ¿Está en nuestra mano el ser más o menos felices? ¿Hay unas claves secretas que debemos seguir para llegar a la alegría?

Parece difícil pensar que haya una serie de normas universales que nos vayan a hacer a todos más felices, como si de un imperativo kantiano para la felicidad se tratase. No obstante, Susanna Halonen ha publicado un artículo en Psychology Today en el que, si bien no ha dado con lo que debemos hacer para ser más felices, sí explica aquello que no debemos hacer. Según Halonen, en la ignorancia de los demás y el pensar en lo que nosotros mismos deseamos se halla uno de los pasos que más pueden ayudarnos a ser felices.

En la ignorancia de los demás y el pensar en lo que nosotros mismos deseamos se halla uno de los pasos que más pueden ayudarnos a ser felices

Considera que, si bien uno no puede aprender a ser más feliz, nunca debe faltar la actitud y la disposición para enfrentarnos al día con buena cara. Priorizando las cosas que más nos importan, adquiriendo hábitos que nos resultan placenteros y procurando potenciar los pensamientos positivos ya estamos haciendo mucho por nuestra propia felicidad. Además, considera que un truco fundamental es el de crear una ilusión positiva que te ayuda a ignorar ciertas cosas que luchan en contra de tu bienestar:

  1. Ignora los juicios de los demás

Las personas felices están seguras de sí mismas, de lo que son y de aquello en lo que creen. Hacen un esfuerzo consciente en no dejar que los juicios y las opiniones de los demás afecten a su estado de ánimo o a sus preferencias en la vida. Se centran en sustituir la autocrítica por compasión y no dejan que las opiniones de los demás tengan cabida en su cabeza.

  1. Ignora las preocupaciones acerca de aquello que no puedes cambiar

No gastes tiempo y energía preocupándote por cosas que no te competen o sobre las que no tienes influencia alguna. Tu inquietud no mejorará para nada la situación que te tiene en vilo y sólo aumentará tu nivel de estrés, tu obsesión con el problema y la frustración por no poder hacer nada al respecto. Deja el problema estar y céntrate en aquello sobre lo que realmente tienes alguna influencia.

  1. Ignora el sufrimiento de tener que trabajar duro para obtener lo que deseas

Las personas felices están seguras de sí mismas, de lo que son y de aquello en lo que creen

Las personas felices se crecen ante un reto y disfrutan de su día a día a pesar de los obstáculos que encuentran en su camino. Además, cuanto mayor y más difícil sea el esfuerzo destinado a conseguir lo que deseas, más sentirás que habrá valido la pena.

  1. Ignora la comparación obsesiva con los demás

Busca rodearte de gente valiente e inspiradora, que te aporte el coraje y la ambición para mantenerte en el camino que deseas. No compares tu vida con la de los demás ni evalúes tus éxitos y fracasos en función a los otros. Halonen insiste en que esto es especialmente importante en la era informática en que vivimos, donde todo el mundo puede fardar (con o sin motivo) en las redes sociales. Que alguien suba una foto feliz o disfrutando no significa que se halle en ese estado las veinticuatro horas del día.

Debes evaluarte sólo en relación contigo mismo y mejorar la persona que eras ayer, pero olvida en qué lugar estás en función de los demás. La gente feliz lo hace, y le funciona.

F: El Confidencial