El primer paso para iniciar la transformación.

El primer paso para iniciar la transformación.

En la entrada anterior te mencione lo fácil y rápido que puedes adquirir el hábito de la felicidad utilizando el Método Integra®

La buena noticia, es que con la integración del Método Integra en tu vida, vas a lograr una transformación total de tu subconsciente, para cualquier objetivo o intención que te plantees, sea un objetivo material, espiritual, de sanación, de mejoramiento, de cualquier cosa. Solo siguiendo estos pasos lo puedes lograr.

El primer paso es la intención. Qué quieres lograr, que deseas transformar. ¿Tienes alguna dolencia?, ¿Te gustaría ser feliz?, ¿Quisieras tener abundancia de todo tipo?, aquí esta la respuesta, coloca un norte a tu vida y enseñale a tu subconsciente la forma de llegar a puerto seguro.

En nuestros talleres de capacitación, donde trasmitimos el conocimiento del Método Integra®, trabajamos muchas intenciones, sin embargo, la primera, la más valorada, aunque muchos la consideran un poco cursi, pero todos interiormente es lo que más buscamos, se llama UN CURSO DE FELICIDAD.

En UN CURSO DE FELICIDAD, ponemos el foco, el objetivo, la intención, en lograr la armonia, la paz, el vivir el hoy, en lograr el hábito de LA FELICIDAD.

Todos merecemos ser felices

Queremos que nuestros hijos sean felices

Que quienes nos rodean se sientan felices

Vivir el mejor HOY de nuestra vida.

Para establecer la intención, te propongo que pienses, HOY que es lo más importante para ti. Analizala, escribela.

La claridad de nuestra intención es fundamental para el logro de la transformación. Nuestro subconsciente, es literal, siempre esta en presente, no entiende la negación, ni la ironia, ni el chiste. Asi que establece una buena intención e inicia tu transformación.

 

Despues de que tengas clara la intención procederas a eliminar las emociones que has atrapado y que te impiden el cumplimiento de ese objetivo.

Te espero y participa en un taller de transformación. Registrate aqui

Esperanza Bedoya

Consultor certificado en Método Integra®

El Sistema Nervioso. Biodescodificación

La Biodescodificación es el arte de acompañar a la persona a encontrar la emoción oculta, esencial (el resentir) asociada al síntoma que hay (la enfermedad) para descodificarla y así favorecer la curación mediante la liberación de la emoción que hay en el inconsciente y trascender dicha emoción transformándola.

El Sistema Nervioso

Tenemos dos sistemas nerviosos:

1- El Sistema Cerebro Espinal: es el sistema nervioso consciente y voluntario. Las informaciones provienen de los cinco sentidos y las órdenes se expresan a través del músculo, Por ejemplo, veo una botella y decido tocarla.

2- El Sistema Neurovegetativo: la palabra se asemeja a vegetal, porque cuando la persona está en estado de coma, el sistema consciente y voluntario desaparece, pero este continúa funcionando, y se dice que la persona está como un vegetal. Estamos en estado vegetativo. Este es el sistema que nos interesa en la biodescodificación.

Es el sistema de la vida inconsciente, involuntario y automático, es decir, si hace calor, vais a sudar, esto es involuntario; cuando habeis comido, el estómago fabrica encimas, esto es inconsciente e involuntario.

Todas las células de nuestro cuerpo se vinculan  al cerebro con este sistema nervioso.

En el cerebro y en la médula espinal, hay centros nerviosos, con comandos, es decir, que las informaciones vienen de todas las partes del cuerpo, por ejemplo, que nos falta oxígeno, y el cerebro y la médula van a dar órdenes al músculo del pulmón para que se acelere, al corazón, que se acelere, o al esqueleto que fabrique glóbulos rojos.

Este sistema nervioso se divide en dos sistemas más. El gran centro de control del sistema Neuro-vegetativo es el Hipotálamo.

El hipotálamo está vinculado a las emociones, es decir, que las emociones tienen un impacto inmediato sobre este sistema. Esto se sabe desde hace mucho tiempo en psicología y medicina.

El hipotálamo, también está vinculado al sistema cerebro espinal. Es decir, que lo que vemos, lo que escuchamos, va a impactar sobre el hipotálamo y el sistema neurovegetativo. Pero también, todo lo que proviene del córtex, es decir, todo nuestro imaginario. Así que el hipotálamo va a dar órdenes por vía nerviosa y también por vía sanguínea, a través de las hormonas.

A nivel de los nervios vegetativos, existen dos grandes sistemas que unen las células al centro nervioso:

El Sistema Orto simpático (SOS): para la medicina es el sistema de urgencia de socorro. Cuando hay un problema, un estrés, es el sistema que va a estimular el cuerpo, u órgano en concreto, va a dirigir todas las células, todos los órganos del cuerpo: va a acelerar el corazón, dilatar los bronquios; va a llevar la sensación a nivel de los pulmones, el corazón y el cerebro, va a paralizar la libido sexual, va a poder aumentar la percepción sensorial, va  a pedirle al hígado que libere azúcar, ….moviliza todo el cuerpo, con el fin de que el cuerpo pueda salir de la situación que le causa el problema.

El primer endocrinólogo que habló de estrés, el doctor Seyle, hace un siglo, más o menos, fue el primero que habló del eje hipotálamo-hipófisis. Más tarde el doctor Laboria, retomó el estudio y habla de dos reacciones de adaptación: el ataque o la huida.

El Sistema Parasimpático: es el paralelo al otro sistema, también se lo llama vago, porque el nervio vago es uno de los más importantes de este sistema, va  a ir sobre todo a nivel de los pulmones y estómago. En medicina lo llamamos sistema de recuperación. Es el sistema que va a ralentizar el corazón, va a  volver a poner en marcha la digestión, va a permitir que vuelva la libido sexual, la sangre va a llegar a la periferia, a nivel de la piel, da una sensación de bienestar, ganas de descansar, de dormir. Permite al cuerpo a regenerarse, repararse, recuperarse.

Durante el día estamos en un estrés ligero y por la noche, pasamos en un relajamiento, en una recuperación, porque a partir de las 5 de la mañana, aparece una hormona de estrés, que llamamos cortisona, que se segrega y hace que estemos cada vez  más abierta; al final de la tarde, esta hormona se fabrica menos, la glándula epífisis o pineal entra a funcionar, segrega melatonina y nos relajamos.

Durante la noche, los sueños son pequeños estrés y durante el día tenemos momentos que estamos más cansados, más o menos cada 90 min., más o menos 30 min., para unos es una hora, para otros dos. Son ciclos de estrés/recuperación.

Durante la noche, más o menos cada 90 min. Hay un estrés muy importante, que es el sueño.

Pero cuando ocurre un shock biológico el nivel de estrés aumenta, y pasamos a simpaticotonía, empezamos a estar alertas, en funcionamiento para sobrevivir, de adaptación, y todo nuestro cuerpo está de forma general en simpaticotonía: tenemos frío, el corazón se acelera, la digestión se para, etc.

En un momento dado se encuentra la resolución, entonces se pasa al estado de vagotonía, con una especie de dilatación, de relajación, de apetito, tenemos calor.

Fuente: Tratado de Biodescodificación – Enric Corbera y Rafael Marañón

Los actos simbolicos para sanar

Hoy les quiero hablar de los actos simbólicos como una forma de hablarle a nuestro inconsciente y salir de la jaula mental en donde muchas veces nuestros “programas” nos tienen viviendo.

Para comprender porqué funciona esto, hay que tener en cuenta una de las características del inconsciente: El inconsciente no juzga, es irracional y por lo tanto lo simbólico para el inconsciente es tan real como lo que para nosotros, conscientemente es real.

Por poner un ejemplo, para nuestro inconsciente es lo mismo que escribamos una carta a una persona hacia la que sentimos rabia, ira o frustración, que directamente proyectar la rabia hacia la persona. Igualmente tu mente suelta la carga, y el beneficio en este caso, es que nuestra rabia no vendrá de nuevo reflejada, ya que no la hemos proyectado en nadie “real”.

En otro artículo hablaré más de lo simbólico, ya que tiene mucho mucho que ver con la forma en que desarrollamos síntomas en nuestro cuerpo, a través de conflictos mentales y emocionales.

Hoy me voy a centrar más en daros algunos actos simbólicos que os pueden servir para liberar el síndrome del fantasma o yacente, y también para los dobles.

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Duelo simbólico para cuando hay un síndrome de yacente o fantasma (sobretodo en abortos, o niños que han fallecido):

1.- Compramos una vela (como sabemos para quien es, nos dejamos sentir a la hora de elegirla).
2.- Escribimos en un papel: “Lo siento, yo no lo sabía, por favor perdóname, te amo, gracias”
3.- En la parte de atrás de ese mismo papel, podemos poner unas palabras dedicadas a ese ser. Lo más importante es la intención que le ponemos y que lo hagamos de corazón. Podemos personalizarlo tanto como queramos.
4.- Ponemos la vela en un plato y la encendemos.
5.- Leemos la nota que hemos escrito 3 veces: 1º en voz alta, 2º susurrando, 3º mentalmente.
6.- A continuación quemamos la nota y dejamos las cenizas en el plato hasta que se consuma la vela.
7.- Cuando la vela se ha consumido, cogemos los restos de la vela y las cenizas y los enterramos.

Duelo simbólico para un doble, heredero universal o síndrome de fantasma cuando la persona ha fallecido siendo adulta:

Antes, es bueno darnos cuenta de cómo las vivencias de esta persona, tienen influencia en nuestra vida. Puede que estemos repitiendo patrones de conducta, formas de vivir, miedos, etc. Incluso puede que lo hagamos todo al revés de esta persona (estaríamos entonces reparando). Cuando nos hayamos dado cuenta al menos de algunas cosas que heredamos, empieza este proceso:

1.- Escribimos una carta a esa persona, en la carta le hablamos de cómo inconscienteme tenemos la tendencia de repetir sus historias, o repararlas. Le hablamos también desde nuestro corazón, como si tuviesemos una conversación con esta persona, le podemos hablar de lo que sintamos. Nos dejamos fluir, que hable nuestro corazón.

2.-
 Terminamos la carta con este texto o algo parecido que sintamos:
“Gracias por todo, gracias por todos los programas, conflictos e historias que heredo de ti (aquí lo podríamos personalizar), hasta ahora me sirvieron, pero YO NO SOY TÚ. Ya no necesito seguir duplicando o reparando tus programas, conflictos e historias. Acepto la vida tal cual se me ha dado y a partir de ahora sigo yo, para hacer de mi vida lo que yo desee hacer. Me libero como un acto de amor, ya que al liberar los programas, también te libero a ti y al clan. Gracias.”

Aquí hay muchas frases que podríamos utilizar, a mi me gusta mucho esta de mi amigo Miguel Ángel Marín Millán, para mi un maestro de la pedagogía sistémica, entre otras cosas. Imaginemos que estamos siendo fieles a una abuela que no pudo vivir una relación de pareja feliz, le diríamos: “Abuela, mírame con buenos ojos, si yo me permito vivir feliz en pareja. Y en la medida que yo me lo permito, también tú a través de mi, puedes sanar esa relación”.
Miguel Ángel también utiliza esta otra frase: “Abuelo, dejo contigo (aquí ponemos la experiencia que yo repito) asumiendo que tú eres mucho más grande que yo. Tú puedes con eso. Yo sólo puedo tomar la vida que me llega de ti y hacer algo útil hacia la vida que sigue, también en tu memoria. Te honro y te doy un buen lugar en mi corazón. Gracias por liberarme de esto.”
Os recomiendo utilizar la que más os llegue, o que lo hagáis incluso con vuestras palabras.

Podéis ver más información acerca del trabajo de Miguel Ángel en www.ecologiaactitudinal.es

3.- Una vez que tenemos la carta escrita, la quemamos y las cenizas las enterramos junto a una semilla. Mi recomendación es hacerlo en la naturaleza, pues el simbolismo es mayor (es algo que entrego a la vida, al universo o como queráis llamarlo), y la semilla que plantemos si es de alguna planta o flor que es significativa para nuestra familia, para esa persona a la que escribimos la carta o para nosotros, mejor.

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El inconsciente entiende algo así: Estos programas son quemados, ya no viven en mí. Como no están vivos en mi, los entierro, y planto una semilla que simboliza una nueva vida que nace a partir de este acto de amor.

Es importante comprender, que esto lo hacemos desde el amor, cuando lo hacemos desde el miedo no sirve para nada más que para crear más miedo. También es importante darnos cuenta de que no somos los salvadores de nadie, esto no lo hacemos por ellos, no somos los “elegidos”, ni los “héroes”, no dejemos que nuestro ego nos cuente eso. Esto lo hacemos por nosotros mismos, y teniendo en cuenta siempre que ellos son los grandes y nosotros los pequeños, es decir, que nuestro sentimiento de agradecimiento a la vida que se nos ha dado, siempre tiene que ir por delante, más allá de cómo haya sido.

Por supuesto, estos actos son mucho más significativos si hemos tomado conciencia de lo que heredamos. Yo recomiendo antes de hacerlos tener una consulta sobre tu árbol, pues eso nos puede ayudar a comprender muchas más cosas. No obstante, lo pongo aquí para que quien lo desee de corazón lo pueda hacer.

Fuente: SaulPérez

Cómo se desencadena la enfermedad

El ciclo de las emociones

Primero está lo que observamos, a partir de esa observación le ponemos un sentido, unos pensamientos. Los pensamientos son el título que yo pongo debajo de la experiencia y es muy inconsciente. ¿Por qué es inconsciente? Porque es evidente que “la gente es mala”, que “nadie me quiere”, “que hay que sufrir”, creencias a partir de las cuales viene el resentir.

Esta energía tiene que volver siempre al exterior. Si no, se queda en el cuerpo y sale al exterior a través de la enfermedad, del síntoma.

Todas las enfermedades son una vuelta al exterior  del resentir. Pero podemos cambiar esta expresión: a veces es mejor hacer una bonita pintura, o tocar el piano, etc. Una vez ha vuelto al exterior podemos observarlo y de nuevo surgen pensamientos acerca de ello. El problema principal la mayor parte del tiempo es que el resentir se ha bloqueado en el inconsciente, no se ha expresado, hablado, transformado, sino a través del síntoma. Este nos comunica una información de una necesidad no satisfecha a nivel inconsciente.

“ENFERMEDAD = SOLUCIÓN PERFECTA DEL CEREBRO”

“Todo es complicado antes de ser sencillo”(T.Fuller)

“La enfermedad es la expresión, manifestada exteriormente del espacio psicológico, del conflicto que la sustenta”

La enfermedad es pues:

“PROGRAMA-SOLUCIÓN” perfecto, programado, desencadenado y ejecutado por el cerebro automático en un transpuesto actual BIOLÓGICO interno, del conflicto psicológico incontrolable (y/o sencillamente no gestionado) en el espacio psíquico consciente que le corresponde exactamente, y/o del conflicto psicológico que está almacenado en la memoria biológica de la persona, que proviene de sus ascendientes, de sus padres, de él mismo, e incluso de sus descendientes, y que es releído en el nivel inconsciente biológico.

CONFLICTO PSICOLÓGICO Y CONFLICTO BIO-LÓGICO

Cuando el conflicto es psicológico, no estamos enfermos.

Estamos enfermos cuando el conflicto se vuelve biológico, cuando ha encontrado su registro entre el cerebro y el cuerpo: cuándo un conflicto no puede ser gestionado psicológicamente, el cerebro en el “¡Bajad, se os busca!” lo traslada a la biología donde es más fácilmente gestionable, pero al precio de una enfermedad, manifestación exacta del conflicto biológico, que aparece en ese momento.

Cuando un conflicto está en el pensamiento y tan sólo a ese nivel, estamos perfectamente sanos.

Ejemplo: Me dan una noticia muy mala, un posible “shock” psicológicos cercano que voy a padecer:  me entero que mi mejor amigo de la infancia ha sufrido un accidente de moto y se encuentra en coma.

No estoy enfermo, estoy preocupado, inquieto, estresado, nervioso. Estoy totalmente en el ambiente de la situación.

No ha ocurrido nada en la biología. No es más que un conflicto psicológico y no estoy enfermo.

Lo contrario es verdad:

Al día siguiente, llego a la consulta, suena el teléfono, es el médico jefe del servicio de neurología: “Su amigo sale del coma, sin secuelas”, una buena noticia.

Ese día he recibido una muy buena noticia, doy vueltas a buenos pensamientos, y paso unos días y unas noches buenísimos.

Esto quiere decir que nos encontramos tan sólo en el nivel  psicológico.

¡Mientras no hay “traducción biológica” del pensamiento, no hay enfermedad! En efecto, una enfermedad es una traducción biológica del pensamiento o de su equivalente.

Es cuando una información se encarna en mí, que toma forma (antes de eso, es informal), y que produce el efecto (que está inducido por ella, y se manifiesta). Es la traducción en mí de la información que estructura la enfermedad o la curación (si la información es la de una caída mortal, si se trata de un miembro de mi familia, estaré desolado; si se trata de una información en la radio en la que hablan de la muerte de un hombre que se ha caído al otro lado del mundo, no me afectará o me afectará bastante menos).

Una enfermedad acontece cuando existe un conflicto, un disquete biológico que se reproduce en la persona, en respuesta a un conflicto psicológico muy agudo, no viable en ese estado.

¿En qué momento un conflicto se vuelve biológico, es decir sustento de una enfermedad?

Cuando se producen dos situaciones:

1/ en un estrés agudo enorme,

2/ en un conflicto psicológico agudo permanente,

Una ENFERMEDAD es la EXPRESIÓN BIOLÓGICA de un conflicto de supervivencia.

                                                       –  Claude Sabbah

Fuente: Psicobiodescodificacion

21 mensajes para nuestros herederos

La Biodescodificación es el arte de acompañar a la persona a encontrar la emoción oculta, esencial (el resentir) asociada al síntoma que hay (la enfermedad) para descodificarla y así favorecer la curación mediante la liberación de la emoción que hay en el inconsciente y trascender dicha emoción transformándola. Lee los 21 consejos que tenemos para ti aquí:

1.-Eres un ser deseado. Estás aquí porque el Universo lo quiso.

2.-Siente que eres libre de ser lo que eres, no permitas que nada ni nadie te etiquete, ni te imponga guiones que no se corresponden con tu autenticidad.

3.-Cada ancestro de tu árbol es un don que hay dentro de ti para ser usado a tu favor y al de todo el Universo.

4.-Aprende a no pedir Amor, simplemente Ama.

5.-Cree en los pequeños milagros de cada día y atiende a las coincidencias, en ellas hay mensajes ocultos que te guían en el correcto camino.

6.-Cada día, haz un acto generoso con alguien cercano.

7.-Si en tu árbol genealógico hubo traumas, sánalos actuando.

8.-Déjate guiar por tu cuerpo, es sabio. Él te alertará de las situaciones de las que debas alejarte, sintiendo tensión y malestar. También te dirá cuando estás alineado con lo que eres, sintiendo relajación y bienestar.

9.-No contamines tu cuerpo con tóxicos o una mala alimentación.

10.-En cuanto puedas, sé independiente. Trabaja utilizando tu creatividad y hazte adulto.

11.-Escribe un poema cada día.

12.-Busca y provoca situaciones que te hagan reír.

13.-Tiende a compartir, a colaborar a ser solidario.

14.-Cuando tengas problemas, puedes analizarlos, puedes hablarlos, pero ten por seguro que hasta que no actúes no se producirá la transformación.

15.- Siente GRATITUD por todo lo que te regala el Universo.

16.- Recuerda que nada en este plano de existencia perece, sino que se transforma.

17.-Lee, estudia, conoce… experimenta por ti mismo.

18.-No te apegues a nada material. No consumas lo que no necesitas.

19.-Tampoco te apegues a ninguna creencia. Lo mismo que tu cuerpo se renueva constantemente, también lo deben hacer las ideas.

20.-Siembra cada día las semillas que te lleguen de dentro o de fuera. La semillas pueden ser palabras, caricias, belleza, acciones. Ellas son los gérmenes de más sabiduría, amor, arte y salud.

21.-Cuida con mimo el territorio que está más allá de tu cuerpo, tu casa, tu barrio, tu ciudad… el planeta y el Universo.

Fuente: Alejandro Jodorowsky

6 Cosas que pueden transformar tu vida

1. Vive una vida llena de compasión y acción positiva

La compasión es fundamental para que encontremos la paz interior y cuidemos de nosotros mismos. No por nada, Buda, Jesucristo y Mahoma la han promovido. Es beneficiosa para nuestro espíritu y para el mundo en general. potala

2. Presta atención

Trata de vivir prestando atención a las pequeñas cosas que te rodean, estando despierto en cada momento de tu vida, superando tus luchas personales… De esta manera disfrutarás y aprovecharás al máximo tu vida, y tendrás una mente más consciente.

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3. Sé el cambio

Todos estamos conectados, es por eso que para crear un cambio en la sociedad, debemos primeramente ayudarnos a nosotros para después ayudar al resto. Con esto estaremos creando un efecto exponencial positivo en el resto del mundo. Sé un ejemplo de vida para que otros te sigan.

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4. Abraza a la muerte

La muerte es un tema tabú en la sociedad occidental. Hacemos todo lo posible por evitar no solo el tema, sino que pretendemos que ni siquiera existe. Un verdadero aprecio por la vida nunca se hará plenamente efectivo hasta que te encuentres cara a cara con la muerte. Pero una vez que haces esto, el mundo se abre de una manera nueva y profunda, y comenzamos a valorar y a aprovechar nuestra vida en el día a día.

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5. Lo que comemos es importante

Para los budistas, la alimentación juega un papel tan importante en la vida, que a través de ella podemos cambiar nuestras vidas. El solo hecho de pensar de dónde proviene nuestro alimento y cómo llegó a nuestro plato, puede cambiar la manera en que comemos.

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6. Retira estos 3 venenos de tu vida

Los budistas creen que hay tres venenos que te llevan a la negatividad: la codicia, el odio y el engaño. Estas tres cosas son responsables de la mayor parte de nuestra infelicidad. Si experimentas alguno de ellos, respira profundamente y piensa cómo hacer para tratar de sacarlos de tu vida. Este puede ser un  trabajo difícil, pero no imposible de hacer.

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Muchas veces estos consejos pueden parecer difíciles e inalcanzables, pero la verdad es que lo único que necesitamos es una verdadera disposición y esfuerzo para ser mejores personas. Yo creo que si los llevamos a las práctica y las convertimos en un hábito, estas enseñanzas se convertirán en parte de nuestra vida.

Fuente: RinconDelTibet

Las 4 piedras que nos impiden ser felices

Una encuesta realizada recientemente por Harris revelaba que sólo el 33% de los americanos son muy felices, dato que ha incitado a Gregory L. Jantz a reflexionar sobre el asunto. Jantz es el fundador del Center for Counseling and Health Resources de Washington y ha publicado un artículo en Psychology Today exponiendo qué es aquello que nos aleja de la felicidad y el bienestar en nuestra vida cotidiana. Según él, son cuatro las principales trabas que se interponen entre nosotros y la felicidad.

1. Las expectativas insatisfechas

A veces somos conscientes de ello y otras veces no, pero todos nosotros –explica Jantz– tenemos una serie de expectativas de cara a nuestra vida y a nuestro futuro. También las tenemos de cara a los demás: cómo deben actuar, cómo deben tratarnos. Algunas de esas expectativas se satisfacen a lo largo que pasan los años, pero otras no.

Debemos mantener un equilibrio sano entre tener ilusión y esperar cosas de los demás

Tenerlas es una importante parte de la vida que ayuda a mantener nuestras relaciones y a que tengamos ilusión por el porvenir. Las expectativas, y las ganas de satisfacerlas, nos hacen ser exigentes con nosotros mismos y con los demás, y contribuye a que nuestras relaciones personales sean saludables.

No obstante, no debemos condicionar nuestra felicidad a esas expectativas. Muchas de ellas son ajenas a nuestro control, de modo que volcar en ellas nuestra satisfacción personal puede resultar muy frustrante. Así, debemos mantener un equilibrio sano entre tener ilusión y esperar cosas de los demás, sin que el incumplimiento de esas ilusiones suponga una total desazón para nosotros.

2. Llevar la cuenta

No tiene sentido aferrarse a un rencor o a un recuerdo negativo cuando las cuentas ya se han saldado y ya nos han pedido perdón. No se trata de compararse continuamente con los demás y llevar la cuenta de lo que nos han hecho o nos han dejado de hacer.

Para librarnos de los rencores, que nos hacen profundamente infelices, debemos centrarnos en otros pensamientos más positivos y más sanos. Jantz propone los siguientes:

  • Las acciones de la persona que nos ha ofendido no eran una cosa personal, en realidad su actuación es fruto de sus propios dolores e inseguridades.
  • Cada cual actúa del mejor modo posible según su situación y sus circunstancias vitales.
  • No vale la pena seguir regodeándose.
  • A parte de lo que no me gusta de ella, ¿qué hay en esta persona que admiro y aprecio?

Es verdad que en un principio estos comentarios nos parecerán forzados y no tendrán nada que ver con los sentimientos reales que tenemos de cara a la persona que nos ha decepcionado. Por eso es importante poner una atención consciente en ellos: sólo el hecho de querer pensar bien y no mal es un paso fundamental que nos aproxima al perdón sin rencores.

3. El estrés

Solemos percibir que la presión a la que estamos sometidos en nuestro día a día proviene de una fuente externa. Tanto en casa como en el trabajo nos hacemos responsables de las expectativas emocionales y físicas de los demás. Sin embargo, en muchísimos casos el estrés que sentimos está más bien relacionado con las expectativas que nosotros mismos tenemos sobre nuestra persona.

Provenga de donde provenga, el manejo del estrés es fundamental para nuestra salud emocional y física. Jantz da algunos consejos para combatirlo:

  • La meditación: pasa algunos minutos al día concentrándote en la respiración, haciéndote consciente de tu cuerpo y entrando en un estado de tranquilidad mental.
  • El ejercicio: 30 minutos diarios de ejercicio físico, yoga o cualquier otra actividad que implique un movimiento corporal tiene efectos positivos en la salud y en nuestro estado de ánimo.
  • El aire libre: es necesario pasar tiempo fuera, ya que se ha probado que la naturaleza aleja de nosotros el estrés.

4. Las relaciones no resueltas

Muchas veces las situaciones anteriormente citadas están ligadas a una relación inconclusa o no resuelta. La ira y el enfado hacia alguien es un inhibidor fortísimo de la felicidad.

Aunque la relación ya haya concluido, si alguien nos ha hecho daño en el pasado debemos haber cerrado ese capítulo mentalmente, porque si no tal vez no estaremos actuando según nuestros propios deseos, sino contra o para algo. Debemos examinar detenidamente nuestra situación emocional y resolver todos aquellos conflictos que queden pendientes. Empezar de cero es una manera saludable de afrontar el día.

Actitud para ser felices

Cómo llegar a ser más felices, cuáles son las claves de la felicidad y qué actitudes debemos tener para tener una vida plagada de bienestar y alegría son algunas de las cosas que la psicología y la ciencia están intentando desgranar, con el fin de que el ser humano sea más feliz.

¿Es realmente tan sencillo? ¿Se trata de una cuestión de carácter, genética, personalidad o actitud ante la vida? ¿Está en nuestra mano el ser más o menos felices? ¿Hay unas claves secretas que debemos seguir para llegar a la alegría?

Parece difícil pensar que haya una serie de normas universales que nos vayan a hacer a todos más felices, como si de un imperativo kantiano para la felicidad se tratase. No obstante, Susanna Halonen ha publicado un artículo en Psychology Today en el que, si bien no ha dado con lo que debemos hacer para ser más felices, sí explica aquello que no debemos hacer. Según Halonen, en la ignorancia de los demás y el pensar en lo que nosotros mismos deseamos se halla uno de los pasos que más pueden ayudarnos a ser felices.

En la ignorancia de los demás y el pensar en lo que nosotros mismos deseamos se halla uno de los pasos que más pueden ayudarnos a ser felices

Considera que, si bien uno no puede aprender a ser más feliz, nunca debe faltar la actitud y la disposición para enfrentarnos al día con buena cara. Priorizando las cosas que más nos importan, adquiriendo hábitos que nos resultan placenteros y procurando potenciar los pensamientos positivos ya estamos haciendo mucho por nuestra propia felicidad. Además, considera que un truco fundamental es el de crear una ilusión positiva que te ayuda a ignorar ciertas cosas que luchan en contra de tu bienestar:

  1. Ignora los juicios de los demás

Las personas felices están seguras de sí mismas, de lo que son y de aquello en lo que creen. Hacen un esfuerzo consciente en no dejar que los juicios y las opiniones de los demás afecten a su estado de ánimo o a sus preferencias en la vida. Se centran en sustituir la autocrítica por compasión y no dejan que las opiniones de los demás tengan cabida en su cabeza.

  1. Ignora las preocupaciones acerca de aquello que no puedes cambiar

No gastes tiempo y energía preocupándote por cosas que no te competen o sobre las que no tienes influencia alguna. Tu inquietud no mejorará para nada la situación que te tiene en vilo y sólo aumentará tu nivel de estrés, tu obsesión con el problema y la frustración por no poder hacer nada al respecto. Deja el problema estar y céntrate en aquello sobre lo que realmente tienes alguna influencia.

  1. Ignora el sufrimiento de tener que trabajar duro para obtener lo que deseas

Las personas felices están seguras de sí mismas, de lo que son y de aquello en lo que creen

Las personas felices se crecen ante un reto y disfrutan de su día a día a pesar de los obstáculos que encuentran en su camino. Además, cuanto mayor y más difícil sea el esfuerzo destinado a conseguir lo que deseas, más sentirás que habrá valido la pena.

  1. Ignora la comparación obsesiva con los demás

Busca rodearte de gente valiente e inspiradora, que te aporte el coraje y la ambición para mantenerte en el camino que deseas. No compares tu vida con la de los demás ni evalúes tus éxitos y fracasos en función a los otros. Halonen insiste en que esto es especialmente importante en la era informática en que vivimos, donde todo el mundo puede fardar (con o sin motivo) en las redes sociales. Que alguien suba una foto feliz o disfrutando no significa que se halle en ese estado las veinticuatro horas del día.

Debes evaluarte sólo en relación contigo mismo y mejorar la persona que eras ayer, pero olvida en qué lugar estás en función de los demás. La gente feliz lo hace, y le funciona.

F: El Confidencial