Los actos simbolicos para sanar

Hoy les quiero hablar de los actos simbólicos como una forma de hablarle a nuestro inconsciente y salir de la jaula mental en donde muchas veces nuestros “programas” nos tienen viviendo.

Para comprender porqué funciona esto, hay que tener en cuenta una de las características del inconsciente: El inconsciente no juzga, es irracional y por lo tanto lo simbólico para el inconsciente es tan real como lo que para nosotros, conscientemente es real.

Por poner un ejemplo, para nuestro inconsciente es lo mismo que escribamos una carta a una persona hacia la que sentimos rabia, ira o frustración, que directamente proyectar la rabia hacia la persona. Igualmente tu mente suelta la carga, y el beneficio en este caso, es que nuestra rabia no vendrá de nuevo reflejada, ya que no la hemos proyectado en nadie “real”.

En otro artículo hablaré más de lo simbólico, ya que tiene mucho mucho que ver con la forma en que desarrollamos síntomas en nuestro cuerpo, a través de conflictos mentales y emocionales.

Hoy me voy a centrar más en daros algunos actos simbólicos que os pueden servir para liberar el síndrome del fantasma o yacente, y también para los dobles.

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Duelo simbólico para cuando hay un síndrome de yacente o fantasma (sobretodo en abortos, o niños que han fallecido):

1.- Compramos una vela (como sabemos para quien es, nos dejamos sentir a la hora de elegirla).
2.- Escribimos en un papel: “Lo siento, yo no lo sabía, por favor perdóname, te amo, gracias”
3.- En la parte de atrás de ese mismo papel, podemos poner unas palabras dedicadas a ese ser. Lo más importante es la intención que le ponemos y que lo hagamos de corazón. Podemos personalizarlo tanto como queramos.
4.- Ponemos la vela en un plato y la encendemos.
5.- Leemos la nota que hemos escrito 3 veces: 1º en voz alta, 2º susurrando, 3º mentalmente.
6.- A continuación quemamos la nota y dejamos las cenizas en el plato hasta que se consuma la vela.
7.- Cuando la vela se ha consumido, cogemos los restos de la vela y las cenizas y los enterramos.

Duelo simbólico para un doble, heredero universal o síndrome de fantasma cuando la persona ha fallecido siendo adulta:

Antes, es bueno darnos cuenta de cómo las vivencias de esta persona, tienen influencia en nuestra vida. Puede que estemos repitiendo patrones de conducta, formas de vivir, miedos, etc. Incluso puede que lo hagamos todo al revés de esta persona (estaríamos entonces reparando). Cuando nos hayamos dado cuenta al menos de algunas cosas que heredamos, empieza este proceso:

1.- Escribimos una carta a esa persona, en la carta le hablamos de cómo inconscienteme tenemos la tendencia de repetir sus historias, o repararlas. Le hablamos también desde nuestro corazón, como si tuviesemos una conversación con esta persona, le podemos hablar de lo que sintamos. Nos dejamos fluir, que hable nuestro corazón.

2.-
 Terminamos la carta con este texto o algo parecido que sintamos:
“Gracias por todo, gracias por todos los programas, conflictos e historias que heredo de ti (aquí lo podríamos personalizar), hasta ahora me sirvieron, pero YO NO SOY TÚ. Ya no necesito seguir duplicando o reparando tus programas, conflictos e historias. Acepto la vida tal cual se me ha dado y a partir de ahora sigo yo, para hacer de mi vida lo que yo desee hacer. Me libero como un acto de amor, ya que al liberar los programas, también te libero a ti y al clan. Gracias.”

Aquí hay muchas frases que podríamos utilizar, a mi me gusta mucho esta de mi amigo Miguel Ángel Marín Millán, para mi un maestro de la pedagogía sistémica, entre otras cosas. Imaginemos que estamos siendo fieles a una abuela que no pudo vivir una relación de pareja feliz, le diríamos: “Abuela, mírame con buenos ojos, si yo me permito vivir feliz en pareja. Y en la medida que yo me lo permito, también tú a través de mi, puedes sanar esa relación”.
Miguel Ángel también utiliza esta otra frase: “Abuelo, dejo contigo (aquí ponemos la experiencia que yo repito) asumiendo que tú eres mucho más grande que yo. Tú puedes con eso. Yo sólo puedo tomar la vida que me llega de ti y hacer algo útil hacia la vida que sigue, también en tu memoria. Te honro y te doy un buen lugar en mi corazón. Gracias por liberarme de esto.”
Os recomiendo utilizar la que más os llegue, o que lo hagáis incluso con vuestras palabras.

Podéis ver más información acerca del trabajo de Miguel Ángel en www.ecologiaactitudinal.es

3.- Una vez que tenemos la carta escrita, la quemamos y las cenizas las enterramos junto a una semilla. Mi recomendación es hacerlo en la naturaleza, pues el simbolismo es mayor (es algo que entrego a la vida, al universo o como queráis llamarlo), y la semilla que plantemos si es de alguna planta o flor que es significativa para nuestra familia, para esa persona a la que escribimos la carta o para nosotros, mejor.

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El inconsciente entiende algo así: Estos programas son quemados, ya no viven en mí. Como no están vivos en mi, los entierro, y planto una semilla que simboliza una nueva vida que nace a partir de este acto de amor.

Es importante comprender, que esto lo hacemos desde el amor, cuando lo hacemos desde el miedo no sirve para nada más que para crear más miedo. También es importante darnos cuenta de que no somos los salvadores de nadie, esto no lo hacemos por ellos, no somos los “elegidos”, ni los “héroes”, no dejemos que nuestro ego nos cuente eso. Esto lo hacemos por nosotros mismos, y teniendo en cuenta siempre que ellos son los grandes y nosotros los pequeños, es decir, que nuestro sentimiento de agradecimiento a la vida que se nos ha dado, siempre tiene que ir por delante, más allá de cómo haya sido.

Por supuesto, estos actos son mucho más significativos si hemos tomado conciencia de lo que heredamos. Yo recomiendo antes de hacerlos tener una consulta sobre tu árbol, pues eso nos puede ayudar a comprender muchas más cosas. No obstante, lo pongo aquí para que quien lo desee de corazón lo pueda hacer.

Fuente: SaulPérez

Vive en armonia

Escuchamos mucho sobre este tema, en la casa, en el trabajo, en nuestra vida cotidiana escuchamos que debemos vivir en armonía, convivir con los demás, etc.

Sin embargo ¿como puedo saber si soy capaz de lograrlo? Aun cuando en cada lugar donde esté hayan cosas que apruebo y otras que no, habiendo situaciones que me gustan, que me disgustan, personas con quien se hace fácil convivir y otras que son lo contrario.

Algunos de los aspectos que por experiencia y no porque me digan he aprendido que son importantes y que me han funcionado para “tratar” de vivir en armonia, (porque no se puede lograr siempre al 100%, pero por algo se empieza) serían a mi criterio, los siguientes:

1) ABANDONAR CUANTO ANTES LA POSTURA DE VICTIMA…SALIR DEL “POBRE DE MI.” : Hay personas que viven quejándose y lamentándose de su triste vida con tal de lograr la atención y consideración de los demás, sin embargo, es dífícil pretender tener armonía y convivir con los demás con esta mentalidad, recordemos que: “Se proyecta lo que uno mismo cree de si mismo”

2) DEJAR DE VER Y HABLAR DEL LADO OSCURO DE LA VIDA, COMO SI FUESE LA ÚNICA REALIDAD: Si vemos lo difícil que está la situación en el país, la violencia y salimos todos los días pensando que nos van a asaltar, que podemos chocar, ¿A donde llegaríamos así?.

3) APRENDER A ACEPTAR CON AMOR LAS COSAS QUE NO PODEMOS CAMBIAR: ¿Mi padre nunca va a dejar de tomar? ¿Mi mama siempre será caprichosa? ¿Mis jefes siempre quieren tener la razon y no escuchan? ¿Ya intenté cambiar? ¿Ya intenté hablar? ¿Ya les dije lo que pensaba y no pasa nada? Aceptémoslo, no van a cambiar, ¿Que puedo hacer?? Mi consejo: Un té de tilo y mucha inteligencia emocional.

4) TENER PENSAMIENTOS POSITIVOS Y SENTIMIENTOS NOBLES: Si pensamos que cosas buenas van a pasar y evitamos hacerles daño a los demás, vamos por un buen camino porque al final del día tendremos la satisfacción de poder dormirnos sin cargo de conciencia.

5) DEJAR DE VIVIR RECORDANDO EL PASADO: Todos cometemos errores, unos mas grandes que otros (yo no seré la excepción) pero lo importante es que si ya nos dimos cuenta y hemos cambiado de rumbo ¿Que importa lo que ya paso? las personas que sigan juzgándonos por el pasado es porque viven en él. Lo importante es retomar el rumbo.

6) SER AUTÉNTICAMENTE UNO MISMO EN TODO MOMENTO: ¿Te gusta hacer reir a las personas? ¿Te preocupas mucho por verte bien todos los dias? Que importa¡¡¡¡ Considero que lo que hagamos y nos haga sentir bien si no afectamos a los demás, es suficiente, no debemos pretender ser lo que no somos sino ser lo que somos y sentirnos orgullosos de ello.

7)TENER CONFIANZA EN SI MISMO Y EN EL PROCESO DE LA VIDA (FE): Si nosotros no confiamos en lo que somos capaces de hacer ¿Quien acaso confiaría en nosotros? Debemos creer que podemos hacer las cosas, de esta forma lo mismo proyectamos, y por supuesto, nunca debemos dejar de creer en Dios y tener fé, puesto que somos lo que somos por ese ser que nos dió la vida.

8)DISFRUTAR DEL SILENCIO Y DE LOS MOMENTOS DE SOLEDAD: Eses es uno de los secretos, a veces tenemos muy poco tiempo para estar solos, lo que hagamos en ese tiempo es lo que somos en realidad, cuando no estamos rodeados de gente, lo que pensemos es lo que nos va formando, leer un buen libro, hacer lo que nos gusta, comer lo que queremos, Eso es lo que vale al final.
Podría seguir escribiendo, porque son muchos los secretos que quiero compartir, pero creo que con los que ya he mencionado se puede empezar, a mí me han funcionado, espero que a alguien más pueda ayudarle. De lo contrario, disfrutaré haber aprovechado mi tiempo libre para escribir lo que pienso.

Fuente: MenteYPoder

Ser agradecido ¿estrategia para adelgazar?

Expresar gratitud ayuda a bajar de peso simplemente porque permite tomar mejores decisiones. Además, el agradecimiento se asocia a mayores niveles de energía, optimismo y empatía, afirma un artículo de Psychology Today.

Valerse de la gratitud para perder peso suena polémico y remotamente parece el mejor plan, pero no lo es del todo. Numerosos especialistas afirman que invertir unos minutos al día en generar pensamientos y sentimientos cálidos hacia el cuerpo da frutos. Aquí el por qué.

Ser agradecido ¿estrategia para adelgazar?

De acuerdo con la doctora Mary Wendt, del College of Human Medicine de Michigan State University, estos son cinco formas con las que la gratitud ayuda a bajar de peso.

1. Dejas de sabotearte. Centrarte en aspectos negativos de tu cuerpo y quejarte constantemente es una forma de autoexigencia que sabotea tu pérdida de peso. Lo ideal es centrarte en las partes que te gustan y comienza a agradecer esa que es parte de ti.

2. Te acerca al ejercicio. Las personas que a diario citan al menos una frase, experiencia o gente con la que están agradecidos, después de 10 semanas se sienten optimistas, experimentan menos dolores de cabeza y otros problemas físicos, además, aumentan 1,5 horas de ejercicio o actividad física entre sus acciones.

3. Hace que las cosas sean más sencillas. La gratitud puede hacer que sea más fácil lograr tus objetivos, por ejemplo, si quieres perder grasa lo vas a hacer sin que represente mayor sacrificio y con una actitud positiva.

Según la Asociación Dietética Americana cuando se recurren a estrategias para aumentar la confianza para materializar los objetivos, los hábitos alimentarios mejoran y esto se refleja en mantener el peso ideal.

4. Cambia el enfoque de las cosas. La gratitud te da perspectiva, valorar lo que realmente es importante, así como equilibrar los compromisos laborales y familiares. Permite buscar las opciones de entrenamiento y alimentos están disponibles para hacer cambios de hábitos saludables, dice Brooke Kalanick, médico naturista de la Universidad Bastyr, Estados Unidos.

5. Impide comer por lo emocional. Este es uno de los mayores obstáculos en el camino hacia la pérdida de peso. Las personas que viven con gratitud tienden a preferir alimentos saludables. A menudo, comer por lo emocional depende más de lo que sucede en los pensamientos.

Estamos tan acostumbrados a relacionar los planes de pérdida de peso con las dietas, ejercicio y hasta con medicamentos que es casi increíble dar crédito a otras áreas de bienestar emocional como la gratitud y su efecto para cumplir nuestros objetivos.

Así que al practicar el agradecimiento se obtienen beneficios emocionales, físicos e interpersonales. ¿Sueles ser agradecido con tu cuerpo y entorno?

Fuente: Bienestar.salud

Agradece todos los dias

¿Gratitud sana tu corazón? Investigadores de la University Herald llegaron a la conclusión de que sí.

Los especialistas destacan que la gratitud que se aprende dentro del contexto de la espiritualidad hace toda la diferencia, e incluso ayuda a dormir mejor y tener buen humor.

Este estudio afirma lo que creo y he experimentado en mi propia vida: Dar gracias por todo lo bueno que ocurre en la vida personal puede tener como resultado una mejor salud mental y física en pacientes con problemas en el corazón.

¡Practícala todos los días!

Cuando yo tenía 11 años, recibí el diagnóstico de que tenía un problema en el corazón que me impediría ser una adolescente normal, en términos de practicar deportes. Pero a los 12 años mi manera de pensar sobre la vida y sobre mí misma empezó a cambiar mucho, porque empecé a leer la Biblia y el libro Ciencia y Salud, de Mary Baker Eddy, que explica la Biblia metafísicamente.

No pensé más en el problema del corazón y sólo volví al médico a los 18 años, por exigencia de la universidad. Entonces le pregunté acerca de mi corazón, y le di el diagnóstico que había recibido a los 11 años. El médico me dijo que todo estaba bien; había sanado por completo. Hoy me encanta hacer ejercicios y andar en bicicleta, sin sentir el cansancio o fatiga como se esperaría.

Este pensamiento que comparte Mary Baker Eddy en su libro Miscelánea presenta una perspectiva muy interesante sobre el tema: “Qué es la gratitud, sino una poderosa cámara oscura, algo que enfoca la luz donde el amor, el recuerdo y todo dentro del corazón humano está presente para manifestar luz”.

Esa linda metáfora me ayuda a enfocarme en la gratitud respecto a todos los aspectos de la vida. Esa gratitud, de verdad, llena mi corazón de amor, y eso ilumina mi manera de pensar. Como en los tiempos bíblicos, donde el corazón era visto como el centro del conocimiento, me gusta la idea de que cuando siento gratitud, mis pensamientos pueden ser iluminados presencia infinita del amor divino, lo que me permite hacer mis tareas, cumplir con mis responsabilidades y resolver mis problemas en paz y tranquilidad; y esto puede ocurrirle a todos.

Por eso creo que la gratitud sí mejora la salud del corazón – ¡la salud física y mental!

Fuente: bienestar.salud

Seis claves para sentirse bien

Para sentirse bien a todos los niveles no basta con hacer una alimentación adecuada y cuidar nuestro cuerpo mediante el ejercicio. Tu estado emocional, tus relaciones con los demás, tu trabajo, el ambiente en el que vives, los momentos de ocio… Todo esto es también importante, y sobre todo es fundamental que haya una relación armónica entre las diversas áreas de nuestras vidas.

1. El equilibrio emocional

¿Sientes ira con facilidad? ¿Te sientes a menudo al borde de un ataque de nervios? ¿Sientes a veces que no puedes con todo, que no eres capaz de afrontar todo lo que tienes por delante? ¿Sientes tristeza, vacío, desesperación? Para sentirse bien a todos los niveles es necesario saber manejar adecuadamente las emociones. Pero, ¿cómo manejar esas emociones intensas cuando parecen surgir por sí solas y apoderarse completamente de ti? Veamos dos puntos clave:

a) Controla lo que piensas y podrás controlar lo que sientes

Muchas veces, esas emociones tan intensas y desagradables que sientes se deben a que no estás pensando correctamente, sino que estás usando un pensamiento exagerado, ilógico, o estás basándote en ideas falsas y sacando conclusiones precipitadas, sin pruebas que las avalen. Por ejemplo, una persona puede pensar: “Lo ha hecho para hacerme daño” (y, como consecuencia, sentir ira), pero tras indagar un poco descubre que no es así, de manera que se siente algo molesta, pero no furiosa.

De este modo, ha logrado sentirse mejor al usar un pensamiento más realista. Por tanto, aprende a usar un pensamiento racional y lógico, y estarás aprendiendo a controlar tus emociones y tu vida.

b) Practica los opuestos

Si sientes odio a menudo, proponte sentir más a menudo emociones opuestas (como amor, cariño, agradecimiento…) en cualquier momento a lo largo del día, tan a menudo como puedas. ¡Anímate a probarlo!

2. Las relaciones

Mantener relaciones sanas, tanto a nivel personal como laboral, es fundamental para poder llevar una vida equilibrada. Si en tu vida existen relaciones que te están generando un alto nivel de estrés, es el momento de analizar la situación planteándote preguntas como:

  • ¿Cuál es el origen del problema?
  • ¿Necesito aprender habilidades sociales para relacionarme mejor?
  • ¿Qué parte es culpa mía y qué parte es culpa de la otra persona?
  • ¿Necesito sacar a esta persona de mi vida y acabar con esta relación? ¿Es una relación destructiva?
  • ¿Necesito ayuda o asesoramiento profesional para aprender a manejar esta situación y salvar la relación?
  • ¿Necesito relacionarme con otro tipo de personas?

Tómate un tiempo para pensar en todo esto y tal vez descubras información importante que te ayude a tomar decisiones que estabas posponiendo.

3. Organiza tu vida

Si tienes muchas cosas que hacer, trata de organizarte cada mañana para librarte de esa sensación de agobio y estrés y tener un mayor control sobre tu vida. Haz una tabla de horarios si es necesario o utiliza una agenda.

4. Toma las riendas de tu vida

No dejes que la vida o las demás personas te arrastren como una marioneta. Tú eres el arquitecto y constructor de tu vida. Incluso aunque estés atado por circunstancias difíciles, toma tus decisiones, piensa hacia dónde quieres que se dirija tu vida y en los pasos que debes ir dando para, poco a poco y con perseverancia, llegar a ese destino.

5. Mantente en contacto contigo mismo

No pierdas contacto contigo mismo, con tu cuerpo y con tus necesidades emocionales o de otro tipo: descasa cuando necesites descansar, cuídate si tienes una enfermedad, pasa tiempo con amigos o con tu familia, pasa tiempo contigo mismo, practica actividades que te resulten agradables, busca tiempo para realizar aquello que deseas hacer, plantéate metas y sueños que alcanzar para mantener la ilusión viva y, sobre todo, sigue creciendo.

6. Ejercicio y alimentación

Y por supuesto, no olvides hacer ejercicio y una alimentación sana, variada y equilibrada para darle a tu cuerpo (y a tu mente) todos los nutrientes que necesita para funcionar a su mejor nivel.

Fuente: Motivación

Alegria: La felicidad que suerge del interior.

QUÉ ES LA FELICIDAD?

La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición;  la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni  el poder ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter.

Depende de ti

Depende de ti, de tu estado de consciencia o inconsciencia, de si estás dormido o despierto. Murphy tiene una famosa frase. Dice que existen dos tipos de personas: las que siempre dividen a la humanidad en dos tipos y las que no dividen en absoluto a la humanidad. Yo formo parte del primer tipo: la humanidad puede dividirse en dos tipos, los que duermen y los que están despiertos y, por supuesto, un pequeño grupo entre medias.

La felicidad dependerá de dónde estés en tu consciencia. Si estás dormido, el placer es la felicidad. El placer significa la sensación, intentar alcanzar por mediación del cuerpo algo que no se puede alcanzar por mediación del cuerpo, obligar al cuerpo a alcanzar algo de lo que no es capaz. Las personas intentan, por todos los medios posibles, alcanzar la felicidad por mediación del cuerpo.

El cuerpo solo puede proporcionar placeres pasajeros, y cada placer se equilibra con el dolor, en el mismo grado, en la misma medida. A cada placer le sigue lo opuesto, porque el cuerpo existe en el mundo de la dualidad, igual que la noche sigue al día y la vida sigue a la muerte y la muerte sigue a la vida, en un círculo vicioso. Al placer lo seguirá el dolor, y al dolor lo seguirá el placer. Pero nunca estarás tranquilo. Cuando te encuentres en un estado de placer tendrás miedo de perderlo, y ese miedo lo emponzoñará. Y, naturalmente, cuando estés perdido en medio del dolor, sufrirás y harás todos los esfuerzos posibles para salir de él, y volverás a caer en lo mismo.

Buda lo llama la rueda del nacimiento y de la muerte. Nosotros nos movemos con esa rueda, aferrados a ella… y la rue-da continúa moviéndose. A veces se presenta el placer y otras veces se presenta el dolor, pero estamos aplastados entre esas dos rocas.

Pero la persona adormilada no conoce nada más. Solo conoce unas cuantas sensaciones del cuerpo: la comida, el sexo… Ese es su mundo. Si reprime el sexo se hace adicta a la comida; si reprime la comida se hace adicta al sexo. La energía se mueve como un péndulo. Y lo que se llama placer es, como mucho, simple alivio de un estado de tensión.

La energía sexual se recoge, se acumula; te pones tenso y deseas relajar esa tensión. Para quien está dormido, el sexo no es sino un alivio, como un buen estornudo. No produce más que cierto alivio: había tensión, y ha desaparecido. Pero vol-verá a acumularse. La comida solo te proporciona cierto gusto en la lengua; no es mucho por lo que vivir. Pero muchas personas viven únicamente para comer; pocas personas comen para vivir.

La historia de Colón es muy conocida. Fue un largo viaje. No vieron sino agua durante tres meses. Un día, Colón miró al horizonte y vio árboles. Si pensáis en lo contento que se puso al ver árboles, imaginaos cómo se puso su perro.

Ese es el mundo del placer. Al perro se le puede perdonar, pero a ti no.

En su primera cita, un chico, pensando en alguna forma de divertirse, le preguntó a la chica si quería ir a jugar a los bolos. Ella contestó que no le gustaban los bolos. Después el chico propuso que fueran a ver una película, pero ella contestó que no le gustaba el cine. Mientras intentaba pensar en otra cosa le ofreció un cigarrillo, que la chica rechazó. Después le preguntó si quería ir a bailar y tomar copas a la nueva discoteca. Ella volvió a rechazar la propuesta, diciendo que no le gustaban esas
cosas.

Desesperado, le preguntó si quería ir a su apartamento a pasar la noche haciendo el amor. Para su sorpresa, la chica accedió de buena gana, lo besó apasionadamente y dijo: «¿Lo ves? No hacen falta esas cosas para divertirse».

Lo que llamamos «felicidad» depende de la persona. Para la persona dormida, las sensaciones placenteras son la felicidad. La persona dormida vive cambiando de un placer a otro. Se precipita de una sensación a otra. Vive para las pequeñas emociones; lleva una vida muy superficial. No tiene profundidad, no tiene calidad. Vive en el mundo de la cantidad.

También hay personas que están entre medias, ni dormidas ni despiertas, que viven en un limbo, un poquito dormidas y un poquito despiertas. A veces se puede tener esa experiencia a primera hora de la mañana: todavía adormilado, pero sin que puedas decir que estás dormido porque oyes los ruidos de la casa, a tu pareja preparando el café, el ruido de la cafetera o de los niños preparándose para el colegio. Oyes todo eso, pero aún no estás despierto. Esos ruidos te llegan vagamente, débiles, como si hubiera una gran distancia entre tú y lo que ocurre a tu alrededor. Tienes la sensación de que forma parte de un sueño. No forma parte de un sueño, pero tú te encuentras en un estado intermedio.

Lo mismo ocurre cuando empiezas a meditar. Quien no medita duerme, sueña; quien medita empieza a alejarse del sueño y a dirigirse al despertar, en un estado transitorio. Entonces la felicidad tiene un sentido completamente distinto: tiene más de calidad y menos de cantidad; es algo más psicológico, menos fisiológico. Quien medita disfruta más de la música, disfruta más de la poesía, disfruta creando algo. Esas personas disfrutan de la naturaleza, de su belleza. Disfrutan del silencio, disfrutan de lo que nunca habían disfrutado antes, y eso es mucho más duradero. Incluso si se para la música, algo persiste.

Y no es un alivio. La diferencia entre el placer y esta clase de felicidad consiste en que no es un alivio, sino un enriquecimiento. Te sientes más pleno, empiezas a desbordarte. Al escuchar buena música, algo estalla en tu ser, surge una armonía en ti: te haces música. O, al bailar, de pronto te olvidas de tu cuerpo; tu cuerpo es ingrávido. La gravedad pierde su poder sobre ti. De repente te encuentras en otro espacio: el ego no es tan sólido, el bailarín se funde y se fusiona con la danza.

Esto es mucho más elevado, mucho más profundo que el placer que se obtiene de la comida o del sexo. Esto es algo profundo, pero no lo supremo. Lo supremo solo ocurre cuando estás plenamente despierto, cuando eres un Buda, cuando ha desaparecido todo el sueño, cuando todo tu ser está lleno de luz, cuando no hay oscuridad en tu interior. Toda la oscuridad ha desaparecido y, junto con la oscuridad, el ego. Han desaparecido todas las tensiones, las angustias, las ansias. Te encuentras en un estado de absoluta satisfacción. Vives en el presente; se acabaron el pasado y el futuro. Estás por completo aquí. Este momento lo es todo. Ahora es el único tiempo y aquí es el único espacio. Y de repente el cielo desciende sobre ti.

Eso es la dicha. Eso es la verdadera felicidad.

Busca la dicha; es tu derecho inalienable. No sigas perdido en la jungla de los placeres; elévate un poco. Ve en busca de la felicidad y después de la dicha. El placer es animal; la felicidad es humana; la dicha, divina. El placer te ata, es una esclavitud, te encadena. La felicidad te afloja un poco la cuerda, te da un poco de libertad, pero solo un poco. La dicha es la libertad absoluta. Empiezas a avanzar hacia arriba; te da alas. Dejas de formar parte de la grosera tierra; pasas a formar parte del cielo. Te conviertes en luz, en alegría.

El placer depende de los demás. La felicidad no depende de otros, pero de todos modos es algo distinto de ti. La dicha no depende de nada, ni es nada distinto de ti; es tu ser mismo, es tu naturaleza misma.

Buda Gautama dice: «Existe el placer y existe la dicha. Renuncia a lo primero para poseer lo segundo».
Medita sobre esto lo más profundamente posible, porque contiene una de las verdades más fundamentales. Hay que comprender estas cuatro palabras, reflexionar sobre ellas. La primera es placer, la segunda, felicidad, la tercera, alegría, y la cuarta es dicha.

El placer es algo físico, fisiológico. El placer es lo superficial de la vida, la excitación. Puede ser sexual o de otros sentidos; puede convertirse en obsesión con la comida, pero está arraigado en el cuerpo. El cuerpo es tu periferia, tu circunferencia, no tu centro. Y vivir en la circunferencia significa vivir a merced de toda clase de cosas que suceden a tu alrededor. Quien busque el placer quedará a merced de la casualidad. Ocurre como con las olas del mar: están a merced de los vientos. Cuando soplan vientos fuertes, aparecen las olas; cuando desaparecen los vientos, desaparecen las olas. No tienen una existencia independiente, son dependientes, y todo lo que depende de algo exterior supone esclavitud.

El placer depende del otro. Si amas a una mujer, si ese es tu placer, esa mujer se convierte en tu dueña. Si amas a un hombre, si ese es tu placer y te sientes desgraciada y desesperada sin él, has creado tu propia esclavitud. Has creado una prisión; ya no eres libre. Si vas en pos del dinero y del poder, dependerás del dinero y del poder. Quien se dedica a acumular dinero, si su placer consiste en tener cada día más dinero, será cada día desgraciado, porque cuanto más tiene, más quiere, y cuanto más tiene, más miedo tiene de perderlo.

Es una espada de doble filo: querer más es el primer filo de la espada. Cuanto más exiges, cuanto más deseas, cuanto más sientes que te falta algo, más vacío y hueco te sientes. Y el otro filo de la espada es que cuanto más tienes, más temes que te lo quiten. Te lo pueden robar. El banco puede ir a la bancarrota, puede cambiar la situación política del país, hacerse comunista… Hay mil cosas de las que depende tu dinero. Tu dinero no te hace amo, sino esclavo.

El placer es algo periférico; por consiguiente, te hará depender de las circunstancias externas. Y es simple excitación. Si la comida es un placer, ¿de qué se disfruta realmente? Solo del gusto… y eso unos momentos, cuando la comida llega a las papilas gustativas y notas una sensación que interpretas como placer. Es una interpretación tuya. Hoy puede parecerte un placer y mañana no. Si sigues comiendo la misma cantidad todos los días, las papilas gustativas dejarán de responder a la comida, y dentro de poco estarás harto.

Así es como nos hartamos de las cosas: un día corres tras un hombre o una mujer y al día siguiente intentas encontrar excusas para librarte de esa persona. Es la misma persona; nada ha cambiado. ¿Qué ha pasado entretanto? Te has aburrido del otro, porque el placer consistía en explorar lo nuevo. Resulta que el otro ya no es nuevo; ya te has familiarizado con su territorio. Te has familiarizado con el cuerpo del otro, con las curvas de su cuerpo, con la sensación que te produce su cuerpo.

Y la mente ansía algo nuevo.

La mente siempre ansía algo nuevo. Así es como la mente te mantiene siempre atado a algo futuro. Te mantiene en un es-tado de espera, pero nunca te lleva los productos, porque no puede. Solo puede crear nuevas esperanzas, nuevos deseos.

Las hojas crecen en los árboles del mismo modo que los deseos y las esperanzas crecen en la mente. Querías una casa nueva y ya la tienes; ¿dónde está el placer? La disfrutaste unos momentos, cuando conseguiste tu objetivo. Una vez conseguido a la mente deja de interesarle y ya ha empezado a tender nuevas telarañas de deseo. Ya ha empezado a pensar en otras casas, más grandes. Y eso es lo que pasa con todo.

El placer te crea un estado de deseo permanente, de inquietud, una agitación continua. Hay múltiples deseos, todos y cada uno de ellos insaciables, que reclaman toda tu atención. Te conviertes en víctima de una multitud de deseos enloquecedores —enloquecedores porque no se pueden cumplir—, que te
llevan de acá para allá. Tú mismo te conviertes en una contradicción. Un deseo te lleva hacia la izquierda, otro hacia la derecha, y alimentas ambos deseos al mismo tiempo. Y entonces te sientes dividido, escindido, desgarrado. Te sientes hecho pedazos. Nadie sino tú es responsable; es la estupidez del deseo de placer lo que crea esta situación.

Y es un fenómeno complejo. No eres tú el único que busca el placer; millones de personas buscan los mismos placeres. Por eso existe una gran lucha, la competición, la violencia, la guerra. Todos son enemigos entre sí, porque todos tienen el mismo objetivo y no todos pueden conseguirlo. De ahí que la lucha sea tremenda, porque hay que arriesgarlo todo, y por nada, ya que, cuando ganas, no ganas nada. Malgastas tu vida entera en esa lucha. Una vida que podría haber sido una fiesta se convierte en una lucha prolongada, inútil.

Cuando vas buscando el placer no puedes amar, porque la persona que va buscando el placer utiliza al otro como medio. Y utilizar al otro como medio es una de las acciones más inmorales, porque cada ser es un fin en sí mismo, y no un medio. Pero cuando buscas el placer tienes que utilizar al otro como medio. Te haces astuto, porque la lucha es tremenda. Si no eres astuto te engañarán, y antes de que los demás te engañen, tú tienes que engañarlos a ellos.

Ya advertía Maquiavelo a los buscadores del placer que la mejor forma de defensa es el ataque. No hay que esperar a que el otro ataque; podría ser demasiado tarde. Antes de eso, atácalo tú. Esa es la mejor forma de defensa. Y es un consejo que se sigue, tanto si se conoce a Maquiavelo como si no.

Es muy extraño. La gente conoce a Jesucristo, a Buda, a Mahoma, a Krisna, pero nadie los sigue. La gente no sabe gran cosa de Maquiavelo, pero a él sí lo siguen, como si tuviera mucha importancia para ellos. No hace falta que lo leáis; simplemente lo seguís. Vuestra sociedad está basada en los principios maquiavélicos; en eso consiste el juego político. Antes de que alguien te quite algo, quítaselo tú. Tienes que estar siempre en guardia. Naturalmente, si estás siempre en guardia, te sentirás tenso, angustiado, preocupado. Todo el mundo está en tu contra y tú estás en contra de todo el mundo.

De modo que el placer no es ni puede ser la meta de la vida.

La segunda palabra que hay que comprender es la felicidad. El placer es algo fisiológico; la felicidad es algo psicológico. La felicidad es un poco mejor, algo un poco más refinado, un poco más elevado… pero no muy distinto del placer. Podría decirse que el placer es una clase más baja de felicidad y que la felicidad es una clase más elevada de placer: las dos caras de la misma moneda. El placer es un poco primitivo, animal; la felicidad es un poco más refinada, un poco más humana, pero es el mismo juego que se juega en el mundo de la mente. No te preocupas tanto de las sensaciones fisiológicas como de las sensaciones psicológicas, pero no existe diferencia en lo fundamental.

La tercera es la alegría: la alegría es algo espiritual. Es algo distinto, completamente distinto del placer y de la felicidad. No tiene nada que ver con lo externo, con el otro; es un fenómeno interno. La alegría no depende de las circunstancias; es algo tuyo. No es una excitación producida por las cosas; se trata de un estado de paz, de silencio, un estado meditativo. Es espiritual.

Pero Buda tampoco habla de la alegría, porque existe otra cosa que va más allá de la alegría. Él lo llama dicha. La dicha es algo absoluto. No es algo fisiológico, ni psicológico ni espiritual. No sabe de divisiones; es indivisible. Es absoluta en un sentido y trascendente en otro. Buda solo emplea dos palabras en esta frase. La primera es el placer, que incluye la felicidad. La segunda es la dicha, que incluye la alegría.

La dicha significa alcanzar el núcleo más profundo de tu ser. Se encuentra en las profundidades últimas de tu ser, donde ni siquiera el ego existe, donde reina el silencio: tú has desaparecido. En la alegría existes un poco, pero en la dicha dejas de existir. Se ha disuelto el ego; es un estado de no ser.
Buda lo llama nirvana. El nirvana significa dejar de ser, ser un vacío infinito como el cielo. Y en el momento en que eres el infinito, te inundas de estrellas e inicias una vida completamente nueva.

Renaces.

El placer es algo momentáneo, algo que pertenece a la esfera del tiempo, es algo «de momento». La dicha es intemporal, atemporal. El placer comienza y termina; la dicha ni va ni viene: está ya en el núcleo más profundo de tu ser. El placer hay que arrancárselo a otro: o eres mendigo o eres ladrón. La dicha te hace el amo.

La dicha no es algo que te inventas, sino algo que descubres. La dicha es tu naturaleza más íntima. Estaba allí desde el principio, pero tú no te habías fijado. No te has dado cuenta porque no miras hacia dentro.

Esa es la única desgracia del ser humano, que solo mira hacia fuera, siempre en busca y en pos de algo. Y no se puede encontrar en el exterior porque no está allí.

Una tarde, Rabiya —una famosa mística sufí— estaba buscando algo en la calle, junto a su pequeña choza. Se estaba poniendo el sol y la oscuridad descendía poco a poco. La gente fue congregándose, y le preguntaron:

—¿Qué haces? ¿Qué se te ha perdido? ¿Qué estás buscando?

Ella contestó:

—Se me ha perdido la aguja.

La gente dijo:

—Se está poniendo el sol y va a resultar muy difícil encontrar la aguja, pero vamos a ayudarte. ¿Dónde se te ha caído exactamente? Porque la calle es grande y la aguja pequeña. Si sabemos exactamente dónde se ha caído resultará más fácil encontrarla.

Rabiya contestó:

—Más vale que no me preguntéis eso, porque en realidad no se ha caído en la calle, sino en mi casa.

La gente se echó a reír y dijo:

—¡Ya sabíamos que estabas un poco loca! Si la aguja se ha caído en tu casa, ¿por qué la estamos buscando en la calle?

Rabiya replicó:

—Por una razón tan sencilla como lógica: en la casa no hay luz y en la calle aún queda un poco de luz.
La gente volvió a reírse y se dispersaron. Rabiya los llamó y dijo:

—¡Escuchadme! Eso es lo que hacéis vosotros. Yo me limitaba a seguir vuestro ejemplo. Os empeñáis en buscar la dicha en el mundo exterior sin plantear la pregunta fundamental: «¿Dónde la has perdido?». Y yo os digo que la habéis perdido dentro. La buscáis fuera por la sencilla y lógica razón de que vuestros sentidos están abiertos hacia el exterior: hay un poco más de luz. Vuestros ojos miran hacia fuera, vuestros oídos escuchan hacia fuera, vuestras manos se tienden hacia fuera; por eso estáis buscando fuera. Por lo demás os aseguro que no la habéis perdido ahí, y lo digo por experiencia propia. Yo también he buscado fuera durante muchas, muchas vidas, y el día que miré dentro me llevé una sorpresa. No hacía falta buscar y registrar; siempre había estado dentro.

La dicha es tu núcleo más íntimo. El placer se lo tienes que pedir a otros, y naturalmente te haces dependiente. La dicha te hace el amo. La dicha no es algo que te ocurre; ya está ahí.

Buda dice: «Existe el placer y existe la dicha. Renuncia a lo primero para poseer lo segundo». Deja de mirar hacia fuera. Mira hacia dentro, vuélvete hacia tu interior. Empieza a buscar y registrar en tu interior, en tu subjetividad. La dicha no es un objeto que se pueda encontrar en ninguna otra parte; es tu consciencia.

En Oriente siempre hemos definido la verdad suprema como Sat-Chit-Anand. Sat significa ‘verdad’, chit significa ‘consciencia’, y anand, ‘dicha’. Son tres aspectos de la misma realidad. Es la auténtica Trinidad, no Dios Padre, Dios Hijo, Jesucristo, y el Espíritu Santo; esa no es la verdadera Trinidad. La verdadera Trinidad es la verdad, la consciencia y la dicha. Y no son fenómenos distintos, sino una sola energía que se expresa de tres maneras, una energía con tres aspectos. De ahí que en Oriente digamos que Dios es trimurti, que tiene tres rostros. Esos son los verdaderos rostros, no Brama, Visnú y Mahesh, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; esos nombres son para principiantes.

Verdad, consciencia, dicha: esas son las verdades absolutas. En primer lugar llega la verdad. En cuanto entras en ella, tomas conciencia de tu realidad eterna: el sat, la verdad. Al profundizar en tu realidad, en tu verdad, te darás cuenta de la consciencia, de una increíble consciencia. Todo es luz, nada es oscuridad. Todo es consciencia, nada inconsciencia. Eres simplemente una llama de la consciencia, sin siquiera una sombra de inconsciencia por ninguna parte. Y cuando profundizas aún más, el núcleo definitivo es la dicha, anand.

Buda dice: «Renuncia a todo lo que hasta ahora has considerado importante, significativo». Sacrifícalo todo para ese absoluto porque es lo único que te satisfará, que te llenará, que llevará la primavera a tu ser… y estallarás en miles de flores.

El placer te hará ir a la deriva. El placer te hará más astuto, pero no te proporcionará sabiduría. Te hará cada día más esclavo; no te proporcionará el reino de tu ser. Te hará cada día más calculador, te hará una persona más aprovechada. Te hará cada día más político, más diplomático. Empezarás a utilizar a las personas como medios. Eso es lo que hace la gente.

El marido le dice a la esposa: «Te quiero», pero en realidad simplemente la está utilizando. La esposa dice que quiere al marido, pero simplemente lo está utilizando. El marido puede estar utilizándola como objeto sexual y la esposa utilizándolo como seguridad económica. El placer hace a todos astutos, taimados. Y ser astuto supone perderse la dicha de ser inocente, perderse la dicha de ser niño.

En Lockheed necesitaban una pieza para un avión nuevo y enviaron un comunicado a todo el mundo para ver quién presentaba la mejor oferta. De Polonia les llegó una oferta de tres mil dólares.

Inglaterra se ofrecía a construir la pieza por seis mil dólares. Israel pedía nueve mil. Richardson, el ingeniero encargado de la construcción del nuevo avión, pensó que lo mejor era ir a cada uno de los países para averiguar el porqué de la disparidad de precios. El fabricante de Polonia le dijo: «Mil para los materiales, mil para la mano de obra, y mil para los gastos indirectos y unos pequeños beneficios».
En Inglaterra, Richardson revisó la pieza y descubrió que era casi tan buena como la fabricada en Polonia. Preguntó: «¿Por qué piden seis mil dólares?». El inglés se lo explicó: «Dos mil para los materiales, otros dos mil para la mano de obra y otros dos mil para los gastos y un pequeño beneficio».
En Israel, el representante de Lockheed tuvo que llegar hasta un callejón en el que había una pequeña tienda, donde vio a un viejecillo, el que había presentado la oferta de nueve mil dólares.

—¿Por qué pide tanto? —le preguntó.

—A ver —dijo el viejo judío—. Tres mil para usted, tres mil para mí y tres mil para los gilipollas de Polonia.

El dinero, el poder, el prestigio: todo eso contribuye a hacerte astuto. Busca el placer y perderás la inocencia, y perder la inocencia significa perderlo todo. Esto dice Jesucristo: sé como un niño, y solo así entrarás en el Reino de Dios. Y tiene razón. Pero quien anda en busca del placer no puede ser inocente como un niño. Tienes que ser muy listo, muy astuto, con mucha política; solo así puedes vencer en la competición a muerte que hay en todas partes. Todo el mundo está a la greña con todo el mundo, no vives entre amigos. El mundo no puede ser amable a menos que dejemos esa idea de la competitividad.

Pero desde el principio inculcamos al niño el veneno de la competitividad. Cuando acabe la universidad estará totalmente envenenado. Lo hemos hipnotizado con la idea de que tiene que luchar contra los demás, de que la vida es la supervivencia de los más aptos. Así la vida no puede ser una fiesta.

Si eres feliz a costa de la felicidad de otro… Y así es como puedes ser feliz; no hay otra manera. Si conoces a una mujer hermosa y consigues poseerla, se la habrás arrebatado a otro. Intentamos que las cosas parezcan lo más bonitas posible, pero eso es solo en la superficie. Los que han perdido en el juego se enfadarán, se pondrán furiosos. Esperarán una oportunidad para vengarse, y esa oportunidad se les presentará tarde o temprano.

Lo que posees en este mundo lo posees a costa de alguien, a costa del placer de otro. No hay otra manera. Si de verdad no deseas enemistarte con nadie en el mundo, debes abandonar la idea de la posesión. Utiliza lo que tengas a tu lado en el momento, pero no seas posesivo. No intentes reclamar que es tuyo. No hay nada que sea tuyo; todo pertenece a la existencia.

Fuente: Oshogulaab

Los vientos fuertes

Piensa en un árbol. Puedes llevar un árbol al interior de la habitación y, en cierto sentido, estará protegido; el viento no lo azotará. Cuando las tormentas bramen en el exterior, se hallará fuera de peligro. Pero no habrá desafío; todo estará protegido. Puedes ponerlo en un invernadero, pero poco a poco palidecerá, no estará verde. Algo en lo más hondo comenzará a morir… porque el desafío modela la vida.

Esos vientos fuertes que golpean con dureza no son realmente enemigos. Te ayudan a integrarte. Dan la impresión de que te van a desenraizar, pero al luchar con ellos te enraízas mas. Envías las raíces más hondo de lo que puede alcanzar y destruir la tormenta.

El sol está muy caliente y parece que quemará, pero el árbol succiona más agua para protegerse contra el sol. Se vuelve más y más verde. Luchando con fuerzas naturales, alcanza cierto grado de alma. El alma solo surge mediante la lucha.

Si las cosas son muy fáciles, empiezas a dispersarte. Te desintegras poco a poco. Te conviertes en un niño caprichoso.

De modo que cuando surja un desafío, vívelo con coraje.

Osho.

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Tu empresa tiene un “Gerente de Felicidad”

Se exigen jefes que trabajen con la puerta abierta y que muestren disposición total a escuchar a sus empleados.

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El concepto clásico de empresa es aquel en donde lo más importante es aumentar las ventas y abaratar costos. Es el mismo donde el jefe es un tirano y cuando aparece todo el mundo calla como si estuvieran amenazados de muerte. Menos mal hoy existen empresas pioneras que toman la batuta y se anticipan tomando medidas innovadoras que cambian paradigmas.

Antes de que el tema de la felicidad generara libros, estudios y seminarios en todas partes, el banco chileno BancoEstado decidió ponerle especial preocupación dentro de la organización. Así se juntaron los altos mandos a discutir cómo maximizar la felicidad de sus empleados y el resultado fue crear una Gerencia de la Felicidad. El asignado para llevar esta tarea fue Rodrigo Rojas quien en entrevista con bloading afirmó: “Si los líderes están convencidos de que las personas son importantes, ya está ganada la mitad del partido. La convicción y el cariño por lo que tú haces, lleva a cumplir el resto“. La idea era instalar el objetivo de que todos los empleados estuvieran contentos de trabajar donde trabajan. Para esto se le dio un giro también a la misión del equipo de Recursos Humanos. Si antes debían preocuparse de; pagar acorde al desempeño, otorgar beneficios o capacitar a los empleados, ahora se les agregó, como principio, el atenderlos de forma integral.

Así, convencidos de que esta revolucionaria idea tendría un efecto positivo en sus trabajadores pusieron manos a la obra y diseñaron un innovador sistema de trabajo que cambiaría la forma de trabajar hasta ese momento en la empresa.

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Desarrollar el concepto de “jefe de puerta abierta”

Se buscó hacer un cambio del paradigma de jefe. Ya nunca más se aceptaría esa figura distante e indiferente sino que a partir de ese momento, todo jefe debía trabajar con la puerta abierta. Esto para generar un espacio de confianza y de cercanía. Tener la puerta abierta, reunirse constantemente a conversar sobre temas que no respectan a lo laboral, realizar evaluaciones de jefes a empleados y de empleados a jefes durante el año, tener feedback, son algunas de las prácticas que permiten tener una relación horizontal.

Creación del Consejo Consultivo de empleados

Se creó un Consejo Consultivo compuesto por 46 personas que no pertenecen a áreas de jefatura y que fueron escogidas por sus compañeros de trabajo para que los representaran en una reunión cada dos meses en el que se trata el tema de las personas. Ellos asesoran a los gerentes en políticas que podrían implementarse para mejorar ciertas cosas y presentar las inquietudes de los trabajadores. Esto representa una revolución dentro del sistema convencional de empresas.

Flexibilidad de horarios y balance trabajo-familia

Este punto va derechamente enfocado a generar un equilibrio entre las horas dedicadas al trabajo y a la familia. No es posible que un trabajador deba rechazar un cargo de mayor responsabilidad por que este signifique menos horas con su familia. Se estableció un principio de flexibilidad de horario y se establecieron capacitaciones para lograr que lo que antes se hacía en dos horas, ahora se haga en una y el trabajador pueda ir antes a la casa. Sabemos que tener el tiempo para comer en casa o ir a dejar a tus hijos al colegio hace una tremenda diferencia en tu vida familiar y en tu felicidad.

Dar al rubro un sentido positivo

También quisimos realizar un cambio total respecto de la concepción del trabajo en el banco. Muchas personas tienen la imagen del banco como un rubro negativo y mal intencionado. Nosotros no queremos capacitar a nuestros empleados para entregar créditos, sino para cumplir los sueños de micro empresarios que de otra forma no podrían conseguir financiamiento. Queremos que nuestro personal se involucre con los clientes y darles la oportunidad de cambiar sus vidas. Tener un sentido en el trabajo te hace trabajar con otra motivación.Para quienes se estén preguntando si realmente existen beneficios  es que los resultados han sido increíbles en esta empresa. Según estudios del mismo banco, si en promedio el sector bancario tiene una rotación de 17%, en este banco ha descendido a un 2,5%. La gente no se quiere ir, y no tiene que ver con un tema de ingresos, tiene que ver con un tema de compensación emocional.

En resumen, un Gerente de la Felicidad se encarga de:

  • Diseñar iniciativas de motivación.
  • Fomentar el respeto en el área laboral.
  • Abrir canales de comunicación eficaces con los empleados.
  • Destinar el tiempo necesario para atender las inquietudes de cada trabajador.
  • Promover dinámicas de relajación e interacción para reducir el estrés.
  • Infundir optimismo en todo el personal.

Fuente: Mscelso

Nuevos cursos del Metodo Integra

En Método INTEGRA creemos

en un mundo de personas plenamente felices,

en un mundo de personas que desarrollan todas sus capacidades,

en un mundo de personas que asumen el control de su propia vida,

en un mundo de personas que viven la mejor versión de si mismas,

que las personas pueden cambiar.

Y la experiencia nos ha demostrado que todo esto es posible, y que además, la transformación de la persona es fácil y rápida.

Transforma tu vida.

Las cosas no llegan por casualidad, llegan por causalidad.

Es tu momento.

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Cómo se desencadena la enfermedad

El ciclo de las emociones

Primero está lo que observamos, a partir de esa observación le ponemos un sentido, unos pensamientos. Los pensamientos son el título que yo pongo debajo de la experiencia y es muy inconsciente. ¿Por qué es inconsciente? Porque es evidente que “la gente es mala”, que “nadie me quiere”, “que hay que sufrir”, creencias a partir de las cuales viene el resentir.

Esta energía tiene que volver siempre al exterior. Si no, se queda en el cuerpo y sale al exterior a través de la enfermedad, del síntoma.

Todas las enfermedades son una vuelta al exterior  del resentir. Pero podemos cambiar esta expresión: a veces es mejor hacer una bonita pintura, o tocar el piano, etc. Una vez ha vuelto al exterior podemos observarlo y de nuevo surgen pensamientos acerca de ello. El problema principal la mayor parte del tiempo es que el resentir se ha bloqueado en el inconsciente, no se ha expresado, hablado, transformado, sino a través del síntoma. Este nos comunica una información de una necesidad no satisfecha a nivel inconsciente.

“ENFERMEDAD = SOLUCIÓN PERFECTA DEL CEREBRO”

“Todo es complicado antes de ser sencillo”(T.Fuller)

“La enfermedad es la expresión, manifestada exteriormente del espacio psicológico, del conflicto que la sustenta”

La enfermedad es pues:

“PROGRAMA-SOLUCIÓN” perfecto, programado, desencadenado y ejecutado por el cerebro automático en un transpuesto actual BIOLÓGICO interno, del conflicto psicológico incontrolable (y/o sencillamente no gestionado) en el espacio psíquico consciente que le corresponde exactamente, y/o del conflicto psicológico que está almacenado en la memoria biológica de la persona, que proviene de sus ascendientes, de sus padres, de él mismo, e incluso de sus descendientes, y que es releído en el nivel inconsciente biológico.

CONFLICTO PSICOLÓGICO Y CONFLICTO BIO-LÓGICO

Cuando el conflicto es psicológico, no estamos enfermos.

Estamos enfermos cuando el conflicto se vuelve biológico, cuando ha encontrado su registro entre el cerebro y el cuerpo: cuándo un conflicto no puede ser gestionado psicológicamente, el cerebro en el “¡Bajad, se os busca!” lo traslada a la biología donde es más fácilmente gestionable, pero al precio de una enfermedad, manifestación exacta del conflicto biológico, que aparece en ese momento.

Cuando un conflicto está en el pensamiento y tan sólo a ese nivel, estamos perfectamente sanos.

Ejemplo: Me dan una noticia muy mala, un posible “shock” psicológicos cercano que voy a padecer:  me entero que mi mejor amigo de la infancia ha sufrido un accidente de moto y se encuentra en coma.

No estoy enfermo, estoy preocupado, inquieto, estresado, nervioso. Estoy totalmente en el ambiente de la situación.

No ha ocurrido nada en la biología. No es más que un conflicto psicológico y no estoy enfermo.

Lo contrario es verdad:

Al día siguiente, llego a la consulta, suena el teléfono, es el médico jefe del servicio de neurología: “Su amigo sale del coma, sin secuelas”, una buena noticia.

Ese día he recibido una muy buena noticia, doy vueltas a buenos pensamientos, y paso unos días y unas noches buenísimos.

Esto quiere decir que nos encontramos tan sólo en el nivel  psicológico.

¡Mientras no hay “traducción biológica” del pensamiento, no hay enfermedad! En efecto, una enfermedad es una traducción biológica del pensamiento o de su equivalente.

Es cuando una información se encarna en mí, que toma forma (antes de eso, es informal), y que produce el efecto (que está inducido por ella, y se manifiesta). Es la traducción en mí de la información que estructura la enfermedad o la curación (si la información es la de una caída mortal, si se trata de un miembro de mi familia, estaré desolado; si se trata de una información en la radio en la que hablan de la muerte de un hombre que se ha caído al otro lado del mundo, no me afectará o me afectará bastante menos).

Una enfermedad acontece cuando existe un conflicto, un disquete biológico que se reproduce en la persona, en respuesta a un conflicto psicológico muy agudo, no viable en ese estado.

¿En qué momento un conflicto se vuelve biológico, es decir sustento de una enfermedad?

Cuando se producen dos situaciones:

1/ en un estrés agudo enorme,

2/ en un conflicto psicológico agudo permanente,

Una ENFERMEDAD es la EXPRESIÓN BIOLÓGICA de un conflicto de supervivencia.

                                                       –  Claude Sabbah

Fuente: Psicobiodescodificacion